Mi abuela, los periódicos, …

Foto de Álbum de familia
Foto del Albúm de familia.

La Historia no es otra que esa vida cotidiana que protagonizamos. Incluso si nuestra existencia pública se circunscribe a recoger el periódico en el kiosco más cercano para luego envolver en él pescado fresco. Abuela puede habernos recomendado esa envoltura, “nada conserva mejor el pescado en su recorrido del mercado a la casa”. Puede que nuestro nombre sea Liz, y que la tarea indicada ese día consista en llevar el pescado. Cuando el periódico húmedo y crujiente sea arrojado a la basura, y abuela vea mis ojos curiosos sobre una media página estrujada que sobresale del bote, entonces hablará de historia. No de la historia descrita por las letras fulgurantes y entintadas de la prensa, sino de aquella otra que abuela recuerda haber vivido. Una narración que confunde sus pausas con los espasmos culinarios y las exclamaciones coloquiales femeninas.

Haciendo que los ojos sollozaran un llanto ignorado, bajo la sustancia invisible que desprende la cebolla al ser cortada, abuela me contaba de niña su historia. El ardor en su aliento era provocado acaso por el ajo que masticaba o por el sabor del pasado arrastrando sus pasos huraños hacia el presente. Cuando faltaba un adjetivo abuela no buscaba entre el vocabulario abstracto de políticos o maestros de literatura, sino desde su propia experiencia cotidiana con alimentos y enseres. Abuela no decía frases tales como “presidente abyecto” y “defender nuestra nación”. Decía “aquel fue un cocinero, pasando por chef” y “estos siempre buscando qué pastel meter al horno”.

Un día murió sin ganas ya de convocar al pasado, porque sintió que el futuro se cegaba y el presente se anudaba en su garganta haciendo guiños dolorosos con el tiempo. Cuando pasó yo no estaba preparada para dejarla ir. Pero sus historias menores, matización pertinaz de la historia hegemónica, permanecen conmigo.

Pienso entonces que la historia es esa persistencia. El estado emocional causado por un recuerdo, la memoria capaz de penetrar el presente.

8 comentarios sobre 'Mi abuela, los periódicos, …'

  1. Lizabel:
    Gracias por este texto tan refrescante y entrañable sobre la Historia. Gracias por haberme refrescado en la memoria, la imagen de entrañable de mi abuela, de la que he heredado su primer nombre y sus ojos, gracias por este vuelco de corazón que a veces tanta falta nos hace en la parafernalia de la Historia en la que todos buscan un lugar para protagonizar. Rosa Helena, con hache, como la de Troya, gracias abuela donde quiera que ahora estés.

    Spandeutsch (Anne):

    “Lizabel:
    Danke für diesen erfrischenden und herzzerreißenden Text über die Geschichte. Danke, dass du mir die Erinnerung an meine herzallerliebste Großmutter aufgefrischt hast, von der ich ihren Vornamen und ihre Augen geerbt habe, danke für dieses Herzhüpfen, dass uns manchmal so fehlt in dem ganzen Drumherum der Geschichte, in der wir alle eine Hauptrolle spielen wollen. Rosa Helena, mit H, wie die aus Troja, danke, Großmutter, wo immer du auch jetzt bist.”

  2. maria medrano dice:

    abuelas… no es curioso, y lo es al mismo tiempo, que sean estas historias, las que nos conmuevan y nos hagan comprender la Historia… tejer junto a ellas este entramado que es la vida, punto a punto, hilito tras hilito…

    Spandeutsch (Anne):
    Großmütter…Es ist merkwürdig, und zugleich wieder auch nicht, dass es diese Geschichten sind, die uns berühren und uns dazu bringen, die Geschichte zu verstehen…An ihrer Seite dieses Netz stricken, was das Leben ist, Masche für Masche, Faden für Faden…

  3. Hola Helena, gracias por dejar tu huella, abuela incluida, visitaré tu blog para acercarme a ustedes…
    Mis cariños para ambas desde La Habana

    Spandeutsch (Anne):
    “Hallo Helena, danke, dass du deine Spuren hinterlässt, die der Großmutter mit eingeschlosssen, ich werde dein Blog besuchen, um mich an euch anzunähern…
    Alles Liebe für euch beide aus Havanna”

  4. Ah, se me quedaba responderte María, tan a tono… Sí, hilo a hilo trabajan las abuelas, dejando un trazado imborrable sobre quienes están a su alrededor. Son como activistas políticas, responsables de micropolíticas un tanto involuntarias, que se articulan en los cuerpos…
    Saludos

    “Ah, ich vergaß María zu antworten, die so sehr den Ton…Ja, Faden für Faden arbeiten die Großmütter, und hinterlassen dabei ein unlöschbares Strickmuster auf denjenigen, die ihnen nah sind. Wir sind politische Aktivistinnen, etwas unabsichtlich Verantwortliche von Mikrogeschichten, die sich in den Körpern ausdrücken…
    Grüße”

  5. Tilsa Otta dice:

    qué hermoso texto lizabel, acabo de leer Kitchen de banana yoshimoto y los relacioné de inmediato, por el espíritu de los alimentos, los aromas, los frutos que hierven confortándonos, haciéndonos sentir en casa. Los detalles.

  6. Tilsa, gracias, aprecio tu opinión. No conocía este libro de Banana Yoshimoto. Supongo que sí, que algo va de esa Mikage Sakurai, a la que tras la muerte de su abuela precisa de la seguridad de la cocina y la preparación de alimentos y esa Liz niña de la que hablo en el post.
    Gracias por la referencia.
    Dejo aquí el enlace de una reseña a ese libro de la autora japonesa que sin dudas habrá que leer http://www.literaturalibre.com/2008/03/kitchen-banana-yoshimoto/

  7. Lizabel:

    tu texto me recuerda cómo nos relacionamos con la Historia. Nuestro primer acercamiento es a través de los abuelos y las abuelas. En ellos vemos la Historia, en su cuerpo. Mi caso: mi abuelo materno había perdido un pie por columpiarse del tren cuando era niño: así me enteré que había vivido una vida desde la discapacidad física. Mi abuela materna era alcohólica desde los 17 años. Así me enteré de Alcohólicos Anónimos y que había parido 12 hijos ebria. Luego accedemos a la Historia a través de los libros. Pero es el cuerpo de nuestros abuelos la primer lección.

    Un saludo fraterno.

  8. Saludos desde La Habana, Carlos, me encanta ese comentario donde la Historia se lee a través de la historia de los cuerpos.

    Esa es la historia que deberíamos leer con avidez, combinándola con la otra, la que pretende hablar desde una voz colectiva que privilegia la razón del Estado o últimamente, la razón de la libertad comercial o ese disucurso “civilización vs. barbarie” que tantas aristas tiene, y que sería bueno sentarse a anlizar con profundidad. Sobre todo porque la sensibilidad en torno a la historia está mudando, y este es el momento en que se construye la nueva sensibilidad de lectura/relación/escritura de los acontecimientos de la historia humana.