poder – Los Superdemokraticos http://superdemokraticos.com Mon, 03 Sep 2018 09:57:01 +0000 es-ES hourly 1 https://wordpress.org/?v=4.9.8 Todos estamos escribiendo ese libro http://superdemokraticos.com/es/laender/venezuela/wir-alle-schreiben-dieses-buch/ Fri, 04 Nov 2011 15:07:23 +0000 http://superdemokraticos.com/?p=5640 Si existe un oficio desacreditado en estos tiempos es el de profeta. Vaticinar el rumbo de la política, la tecnología y hasta los movimientos sociales, cuando el diario recién salido de la imprenta ya es un inútil cúmulo de noticias masticadas en las redes a lo largo del día anterior, no parece una actividad que goce de mucho prestigio.

Visto a través de las pantallas, en el mundo todo se ve pasar pero nada se ve venir. No, al menos, con demasiada certeza. Son tiempos en los que parece estarse escribiendo capítulos importantes de la Historia, pero a tal velocidad que necesitaremos muchos años para leerlos.

Se suponía que con el advenimiento de computadores personales cada vez más portátiles y poderosos, y con el consiguiente desarrollo de toda una tecnología multimedia dirigida a todos los sentidos, el mundo entraría en una especie de analfabetismo, ya que los códigos alfabéticos caerían en desuso, suplantados por otros, más visuales y universales.
Y los computadores, en efecto, se hicieron mucho más poderosos y portátiles de lo que se pudo soñar diez años atrás (de hecho, Ipads, teléfonos de última generación y todo tipo de tablets y lectores de libros digitales con conexión wi fi, ya exceden el término “computador”), y sin embargo nos encontramos con una sociedad básicamente epistolar. Una sociedad que pasa el día comunicándose a través de la palabra escrita, enviando cada día millones de correos, tweets, SMS, comentarios y actualizaciones en decenas de redes sociales. En pocas palabras: vivimos, como nunca antes, un mundo escrito.
En ese mundo, la gente se encuentra por sus afinidades, al margen de la distancia geográfica, y se conoce y llega a amarse tras largas sesiones de intercambio epistolar. De igual manera, se entera de la realidad en la que amanecieron con sólo echar un vistazo a su timeline de twitter, el cual “armaron” a partir de la escogencia de las fuentes (no siempre periodísticas, por cierto) a las que decidieron seguir. Es decir, que esa inmensa masa humana que puebla el planeta, en tanto se vuelve más anónima y solitaria, más libertad hipotética tiene de expresarse, de conectarse por sus afinidades electivas y no accidentales (geográficas).

Y si bien la imprenta revolucionó la difusión de las ideas, y el telégrafo la relación tiempo/distancia para hacer llegar esas ideas, la web sintetizó ambas haciendo verdaderamente horizontales las comunicaciones humanas.

¿Qué cambios se han producido, entonces, en esta sociedad en la que hay ahora tantas voces hablando al mismo tiempo? Posiblemente ha perdido capacidad de concentración, banalizando la información. Quizá ha profundizado su sentimiento de desamparo. Pero a juzgar por lo que escriben, la gente en su vida cotidiana sigue sintiendo y conversando más o menos las mismas cosas que cuando Gutenberg y Morse. ¿Qué ha cambiado, entonces?, se preguntará el lector.

La Primavera Árabe, las concentraciones convocadas por las redes, las campañas de protestas a través de los hashtag, las tácticas de repliegue y retorno de las manifestaciones estudiantiles usando SMS, parecen indicar una cosa: en su relación cotidiana con sus iguales la Humanidad parece ser la misma de siempre, pero ha cambiado en su relación con el Poder. Esas millones de voces que leen el mundo y participan de su vertiginosa escritura, comienzan a restarle poder al Poder.

Son tiempos en los que parece estarse escribiendo capítulos importantes en el libro de la Historia, como ya se señaló. Si no los podemos leer con facilidad, es porque participamos de su escritura. Son pocos los indicios que permiten ver con claridad hacia dónde vamos. Acaso un síntoma, una certidumbre, parece asomarse en el horizonte: en este mundo en el que todos escribimos, el Poder tiene el inmenso reto de irse acostumbrando también a leer.

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Murallas adentro, murallas afuera http://superdemokraticos.com/es/laender/israel/innere-mauern-ausere-mauern/ http://superdemokraticos.com/es/laender/israel/innere-mauern-ausere-mauern/#comments Wed, 13 Jul 2011 22:52:26 +0000 http://superdemokraticos.com/?p=4501

Jerusalén es una ciudad amurallada: están las arcaicas murallas que rodean a la ciudad vieja; y más allá, en la parte más moderna, está el muro que separa a judíos de palestinos. Un muro que se dice fue construido por razones de seguridad, como todo muro desde la más remota antigüedad, pero que es la efectivización de la intolerancia. Como todo muro, a fin de cuentas. Desde sus miradores, Jerusalén parece un mosaico de murallas de piedra antigua o de hormigón recién hecho.

Luego están las otras murallas, se sabe, esas que no se ven, pero que el transeúnte presiente al encontrarse en medio de miradas de reprobación, o de carteles que prohíben el paso en shabat o que sólo permiten entrar a quien vaya vestido de manera discreta, o que separan entre hombres y mujeres, entre religiosos y agnósticos, entre religiones, entre diversas versiones del cristianismo o del judaísmo, etc. Las murallas que no se ven siempre me han parecido las más terribles. Uno no puede hacer una manifestación en contra de una mirada reprobatoria, un arrugar la nariz, unas leyes que no están escritas pero que son conocidas por todos. Son murallas que la gente lleva por dentro, que le impiden aceptar al otro, y que se manifiestan en muecas, malas caras, intransigencias. Muecas que finalmente instauran realidades.

La convivencia no es fácil cuando se está ante tantas murallas adentro y murallas afuera. Fanatismos de un lado y de otro. Injusticias en todas partes. Hace algún tiempo en una clase de historia que cursé una simple discusión por cualquier cosa terminó en un escándalo en el que una chica ultra derechista le gritaba a un estudiante árabe que se fuera, refiriéndose, por supuesto, no a que abandonase el salón de clases, sino el país. Y dirigiéndose, claro está, no a él sino al grupo por él representado. Vete tú – le contestó el estudiante, serio e incólume. Desde entonces en aquella clase surgió otra de esas murallas impalpables. Quienes aborrecimos la actitud de la ultraderechista nos sentamos cerca del estudiante árabe. Una forma física de decirle que estábamos de su lado. Y, por supuesto, la derechista fue rodeada por quienes le aplaudían la hazaña.

Aunque existen muchos proyectos de convivencia, incluso exitosos, anécdotas cotidianas como la que acabo de contar erigen murallas inquebrantables.

La convivencia no es fácil, además, porque hay murallas dentro de murallas: el escritor israelí Amos Oz decidió enviarle su autobiografía titulada “Historia de amor y oscuridad” a Marwan Barguti para que a través de la literatura el líder palestino conociese el sufrimiento por el que ha pasado el pueblo judío. Esto fue criticado tanto por derechistas como por izquierdistas. Oz fue recriminado también por judíos de origen medioriental porque la historia que narra ese libro es la historia de los judíos de origen europeo y no la de ellos.

Yo creo que la literatura salva porque permite mirar la vida desde otras perspectivas, más allá de nuestras narices, y creo que gestos como el de Oz sí tienen muchísimo valor. Ojalá leamos a los otros y seamos leídos por ellos.

A mi esas murallas dentro de murallas que no están regidas por códigos escritos ni hechas de hormigón o concreto son las que más me preocupan porque no se pueden demoler tan fácilmente. Las veo agrandarse en este país en el que vivo, pero también en el país en el que nací. Venezuela vive una realidad polarizada y a nadie le interesa buscar un camino para la convivencia. De hecho, la palabra convivencia repugna tanto a los que tienen el poder como a los que se le oponen. Ciudades como Caracas se van moldeando según un mapa secreto que divide a la gente. Murallas que tienen que ver con la violencia, pero también con la negación del otro. El otro – sea quien sea, esté donde esté – está equivocado, hay que callarlo, no escucharlo, amurallarlo. Todo lo que hace el otro es un montaje o una farsa. Nada de lo que diga está bien porque no es parte del nosotros.
Así Chávez, con su remedo socialista. Así la mayoría de los que se le oponen, con su poco respeto e interés por los grupos menos favorecidos.

Toda muralla está bordada por los hilos del fanatismo. Las físicas, al menos, movilizan las ganas de derrumbarlas. Las intangibles, por lo visto, se esconden traicioneramente entre los velos de los nacionalismos, las religiones o el exceso de poder.

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Telescopios y microscopios http://superdemokraticos.com/es/themen/burger/teleskope-und-mikroskope/ http://superdemokraticos.com/es/themen/burger/teleskope-und-mikroskope/#comments Tue, 07 Sep 2010 15:25:41 +0000 http://superdemokraticos.com/?p=1597

© Agrupación Putos Peronistas

Entre microscopios y telescopios pasan mis horas, entre el cosmos y las muecas faciales más precisas, entre poesías y utopías. Fijo los ojos, la carne, los pulmones y el hígado en un lugar imposible situado entre las relaciones de poder y el poder de las relaciones humanas. Desde ahí escribo y no sé hacerlo de otra forma. Trato de encontrar excusas para desarrollar una especie de fijación promiscua que consiste en descubrir los componentes políticos que guarda una mirada y los elementos místicos de una ley que sale fresquita del congreso. Por eso seguramente ahora escribo este copete, o el de cualquiera de mis artículos, procurando alcanzar con las manos ideas que pueden parecer abstractas, cuando se convierten en palabra escrita.

Venía en el colectivo hacia mi casa pensando en armar una especie de descargo sobre las pésimas repercusiones de mi nota “tensiones iluminadas”. Con toda la dificultad de intentar escribir viajando en un bólido asesino, borroneé en un cuaderno lo siguiente:

En el escenario había sólo dos sillas plateadas y dos señores de unos sesenta años ocupando cada una de ellas, con sus micrófonos y sus botellitas de agua al alcance de la mano. Me acerqué a la organizadora mostrando mis credenciales de orador, pero ella me advirtió que “siendo un panel de primer nivel” yo no tenía nada que hacer allí. Pude haberme ido, cabizbajo y en silencio, pero preferí pedirle que me diese aunque sea “cinco minutitos”…finalmente me los concedió. Cuando me tocó el turno, básicamente expuse la misma idea que había entregado a los Superdemokráticos, con algunos matices y agregados humorísticos forzados por la oralidad. Sólo le sumé un elemento que había quedado marginado del artículo por razones de espacio, y el cual considero que es el que define la etapa actual de la región: la disputa hegemónica entre las fuerzas populares y las clases históricas dominantes.

Hoy en día podemos ver cómo empiezan a discutirse (en muchos casos por primera vez) ciertos valores morales, éticos y políticos que fueron consagrados como irreversibles junto con la consolidación de los Estados nacionales hacia fines del siglo XIX. Esta especie de revisión y búsqueda de nuevos discursos y relatos incluye actores sociales que van desde las formaciones más tradicionales, hasta blogueros o artistas de todo tipo que se identifican fuertemente con los movimientos y los gobiernos de la nueva izquierda latinoamericana. En el caso argentino, se despliegan dentro de lo que llamamos el “campo nacional y popular” (nac&pop) identidades tan heterogéneas como los Putos Peronistas, Los Caniches de Perón, el Anarkoperonismo, agrupaciones de base con estructura nacional como el Movimiento Evita, y hasta redes de blogueros como La peronósfera u otras más orgánicas como el PJ Digital.

Planteé finalmente, que debido a la heterogeneidad de lo que está en construcción aquí, resulta innecesario encontrar un nombre único para éstos procesos políticos y culturales. La debilidad doctrinaria de los distintos Socialismos del Siglo XXI, del Partido dos Trabalhadores, o del propio Peronismo, son en verdad su mayor riqueza y fortaleza, porque permiten contener en su seno demandas y agrupaciones de toda índole que orbitan en torno a un nombre, a un significante vacío diría Laclau. Las múltiples Invisibilizaciones que las clases dominantes han forjado con el objetivo de constituirnos en una única voz (desapareciendo ciudadanos molestos, nombrando como “zonas no urbanizadas” a los barrios populares, o simplemente envistiendo militarmente contra desiertos plagados de personas) hoy parecen revertirse en cierta medida y dar a luz multiplicidades semánticas de distinta escala. Este es el movimiento de los movimientos que se mueven como el viento…que atraviesan el continente o que nos acarician la nuca a un adolescente peruano y a mí, mientras escuchamos una exquisita fusión de cumbia colombiana y minimal tech en el fondo de un colectivo porteño.

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Tensiones iluminadas http://superdemokraticos.com/es/themen/burger/erleuchtende-spannungen/ http://superdemokraticos.com/es/themen/burger/erleuchtende-spannungen/#comments Sat, 21 Aug 2010 09:50:55 +0000 http://superdemokraticos.com/?p=1028

Ventana. Foto: Agustín Calcagno

El principal cambio que ha experimentado América Latina en los últimos años es el de haber echado luz sobre tensiones sociales que antes permanecían en la penumbra. Las múltiples y coloridas caras que pueblan nuestros horizontes, de mares de montañas de selvas de bares rojos al borde del abismo y cerca del cielo; esas caras infinitas de nuestro continente, estuvieron hasta este punto de la historia apresadas por un monocorde discurso pensado para que lo diverso fuese vergonzante, indigno, poco civilizado.

Las mayorías, y las cosas que piensa, siente y necesita la mayor parte de la gente, permanecieron relegadas a la oscuridad de la mendicidad. El pobre era indigno de soñar con tener exactamente las mismas cosas que el rico. El pobre debía sentirse orgulloso de ser pobre, alegrarse de tener lo suficiente como para subsistir…Y agradecer… Como si la vida fuese un regalo de la nobleza criolla, el pobre además de ser pobre debía ser indio, y en consecuencia atender doblemente la gracia, por haber recibido a Dios… al verdadero… Un Dios que necesita que todos seamos agradecidos y que lo alabemos en silencio. Nos pedían silencio justamente a nosotros que somos la bulliciosa materia de la diversidad, de los paisajes heterogéneos, de las músicas eternas flotando en cada rincón. Nos pedían silencio a nosotros que supimos tomar la cultura española y plagarla de talentos, de acentos seductores inscriptos en las más diversas facciones. Silencio, aceptación, monotonía y vergüenza.

Pero la fuerza de la sangre y de la tierra es más poderosa que la dominación; y la evidente tensión entre el monocorde discurso eurocéntrico y nuestra diversidad, fue saliendo a la luz. A veces en miles de voces, y otras en murmullos. Otras tantas en lágrimas triunfantes de revolución, y muchas otras en sollozos muertos, en ojos polvorientos de cuerpos jóvenes. El sistema dominante, que habita en esa diminuta porción del mapa donde se concentran los beneficios de todos los que respiramos oxígeno, se relajó. Habían insistido tanto tratando de convencernos a todos de que la desigualdad era inevitable, que hasta ellos empezaron a tragar su propio discurso. Llegaron a creer que la historia iba a detenerse justamente en el momento que les resultara más beneficioso. Fueron narcisos cegando su vida con mojada vanidad, y tal vez ahora se les dificulte sacar sus cabezas del agua.

Desde la victoria de los nuevos gobiernos populares, las tensiones reales de nuestras sociedades empezaron a aparecer en las discusiones, en las disputas políticas, en la vida cotidiana. Estos nuevos poderes apuntaron sus luces hacia las zonas borradas del mapa social: tanto hacia esas habitadas por los pobres, por los excluidos, por los que están al servicio de las cortes; como hacia las perennes zonas que el poder colonial ha ocultado a nuestros ojos. Los nuevos gobiernos latinoamericanos han tenido la virtud de revelar, en todas las acepciones de la palabra. De un lado, desnudar a los poderes fácticos que nos han dominado por siglos; y en paralelo, señalar que otras formas más inclusivas y variadas son factibles de convertirse en sentido común, en poder.

Así como los dulces cuerpos morenos al sol conviven con el duro paso de los que más al sur rastreamos el fuego en palabras secas; así, nuestros gobiernos conviven aunque tengan diversos objetivos y estrategias, conviven y se enriquecen porque han advertido que los colores de nuestra paleta son vastos. El divertido griterío sudamericano, el del pueblo, el que se habla en la calle, busca palabras, términos, ideas que contengan sus expectativas y su visión del pasado; de su propio pasado multicolor; no del que reproducen algunos de los libros mentados por intelectuales que sólo miran hacia el norte; esos libros que son películas, estrofas de himnos, canciones tetonas, o estúpidos malabares discursivos labrados en la piedra por economistas.

De mi parte, gano la calle solo o acompañado por otros tantos que sienten la obligación de defenderse, de revelarse, de revelar zonas oscuras. Nos mueven las más variadas razones, demandas que parecen no tener un centro. Es que en verdad, lo que nos une es la conciencia de que no debe existir un centro único… nuestra virtud es justamente la de saber que las tensiones siempre estarán, pero que por ahora debemos iluminarlas para que cristalicen en demandas y la sociedad pueda ser más justa.

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Cada generación tiene que escribir su propia historia http://superdemokraticos.com/es/themen/geschichte/jede-generation-muss-ihre-eigene-geschichte-schreiben/ http://superdemokraticos.com/es/themen/geschichte/jede-generation-muss-ihre-eigene-geschichte-schreiben/#comments Wed, 07 Jul 2010 06:18:03 +0000 http://superdemokraticos.com/?p=420 Con una niñez derramada en los ochenta, comenzó el deambular por la vida de una generación que se divorcio del discurso político oficial. Nuestra adolescencia pasó entre consignas de “Panamericano y Pa’lante” y Elián. En la escuela nos contaban las atrocidades del imperialismo y la manipulación que estos señores hacían de los medios de información. Nos relataban lo bien que íbamos y lo mal que estaba el mundo. A través de versos de Martí, Neruda y Vallejo vimos la realidad de un mundo que nos inculcaron podíamos cambiar. Nos enseñaron a dudar de lo evidente, a ser desconfiados: el enemigo podía estar en todas partes. Caupolicán y la revolución haitiana eran los hechos que mostraban lo real maravilloso, la mágica sorpresa de descubrir en lo cotidiano la simple heroicidad de los oprimidos. La revolución nos fue presentada como continuación histórica de las luchas del pueblo cubano por su libertad. Desde una postura maniqueísta y simplista se reducía su esencia a la lucha contra el imperialismo norteamericano. En aquellos momentos historia parecía ser sinónimo de memoria. Aprendimos a recordar lo que legitimaba la postura gubernamental.
Solo que cuando intentamos llevar a la práctica esto que nos decían, cuando quisimos ver con nuestros ojos, cuando intentamos ser actores directos de nuestras vidas: entonces descubrimos que formábamos parte de los oprimidos. I

En la pirámide política cubana estaba prohibida la disidencia, había solo una opinión verdadera y era dicha por una persona: el máximo líder y figura pública de la Revolución. ¿Por qué? Había que ser fuerte frente al enemigo común, el imperialismo Yanqui. Pero el adversario que el cubano de mi generación comenzó a percibir no era solamente el de las consignas del gobierno, sino además el estado mismo que nos dejo sin voz ni espacio. Nos percatamos de que los medios de comunicación no solo eran manipulados por los señores del norte, sino también por los compañeros del patio. La verdad que nos habían inculcado era tan de ellos, que no tenía cabida en una generación de cubanos que como nosotros creció con un discurso político demagógico que no lograba dar de comer a sus ciudadanos, ni les daba opciones dignas de vida, que vivía de la retorica y los reducía a peones de una política esquizofrénica, donde todo era dictado desde arriba. Comenzar a ver esa nueva dimensión de lo real dejo a muchos ciegos. El enemigo dejó de ser evidente, se despersonalizó; no estaba solo a noventa millas, sino también en nosotros mismos. Su figura pública era él que antes había afirmado querer construir una revolución para el pueblo y desde el pueblo. Lo paradójico es que los cambios se emprendieron fortaleciendo la centralización en una persona de poderes que debieran ser ejercidos por todos. Este hombre que se creyó todo, no será absuelto por la historia como afirmó en su defensa, pues se perdió en las marañas del ejercicio del poder. Pero él es sólo la figura pública, el sistema que lo sustentó es mucho más complejo, la muestra de ello es que continúa cojeando, aunque ya él no “está”. Reflexionando todo esto, la historia dejo de ser un mero ejercicio de memoria. No se trata de acordarse del descubrimiento de América sino más bien de ser conscientes como la construcción de estos hechos históricos son el reflejo de relaciones de fuerza. Si los españoles hubieran sido vencidos por los aztecas e Incas, no habría habido descubrimiento de América. La comprensión de la historia que se queda en el mero hecho y no logra captar la dimensión dinámica que se abre en la relación del sujeto de la historia y la historia misma, no me servía para entender mí realidad. Desde entonces no quiero que nadie me la cuente, al fin y al cabo podemos hacerla.
La construcción de la historia es un momento inseparable de la constitución político-social de los distintos grupos sociales que a su vez la validan como verdadera. Es por ello que escribirla no es una tarea meramente académica, sino también práctica, que encuentra su esencia en la dimensión cultural hegemónica que está indisolublemente atada a cambios políticos, sociales y económicos. La historia ya sea oral o escrita no es solo la trasmisión del saber acumulado de una generación a otra, es también el momento de constitución de los nuevos sujetos históricos, de su imaginario social, a partir del cual comienzan a construir su identidad. La apropiación histórica es por consiguiente la necesaria crítica de la herencia recibida. A la historia que nos enseñaron le faltábamos nosotros. Nos sirvió para comprender la necesidad de escribirla nuevamente, para no perder de vista que mientras los leones no tengan sus propios historiadores, los libros de caza continuaran glorificando al cazador.

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Volver atrás ni para tomar impulso http://superdemokraticos.com/es/themen/geschichte/nicht-einmal-schwung-holen-in-der-vergangenheit/ http://superdemokraticos.com/es/themen/geschichte/nicht-einmal-schwung-holen-in-der-vergangenheit/#comments Mon, 05 Jul 2010 12:14:51 +0000 http://superdemokraticos.com/?p=328

No me interesa la nostalgia. Los que afirman que todo tiempo pasado fue mejor, tienen que ser estúpidos o haber vivido en un pasado en que eran de la etnia, género y clase dominante, y sus recuerdos tienen que ver con las maravillas otorgadas por el poder y las normas. Todos los demás, los que tenemos la mala pata de no dominar ni a la menor de las bestias, sabemos que la tenemos un poco mejor ahora y que con suerte el paso del tiempo nos será generoso.

Quizás lo que me irrita es que la gente con nostalgia histórica siempre se asume del lado de los vencedores, de los sobrevivientes. La gente se imagina como parte de la corte de María Antonieta, no en las calles de París peléandose por un hueso con un perro. Nadie se imagina a si mismo muriendo de parto a los 16 años o de viejo a los 35. Nadie sueña con volver al olor de las calles sin sistema de alcantarillado, los viajes entre asesinos y violadores en un barco pirata, seis hijos muertos de rubeola o golpeados por la polio. A la desgracia de ser mujer, negro u homosexual en prácticamente cualquier época, incluida la nuestra.

En el sur de los Estados Unidos la gente se organiza en clubes que se dedican a realizar elaboradas recreaciones de diversas escenas de la guerra civil estadounidense, la que acabó con la esclavitud por ahí de 1865. Cada club se dedica a su propio subtexto: a algunos les interesa el realismo apegado a los hechos, otros se ponen creativos e inventan finales alternativos para las batallas perdidas, otros nada más quieren dispararle a sus vecinos. Los hombres adquieren rangos verdaderos, invierten en uniformes y armas auténticas. Las mujeres también actúan: cocinan para las tropas y alivian a los heridos con un sombrerito en la cabeza. (No tengo idea de si hay afroamericanos participando en este circo, pero yo no lo haría a menos que fuera por una generosa cantidad de dinero). Toda esta gente vive en un loop histórico que cada año repite la derrota de sus antepasados y trata de rescatar las cenizas del privilegio perdido.

Hay un montón de gente en mi país que quiere volver al pasado, con la particularidad de que es un momento que nunca existió. El pasado verdadero está lleno de pobres sin zapatos ni escuela, pueblos abandonados en medio de la selva, una pasividad popular espantosa, un racismo recalcitrante, un clasismo deprimente y una administración del estado que se asemejaba más a la de un pequeño abastecedor rural. Pero nadie quiere vivir ahí, sino en la Costa Rica imaginaria donde presumiblemente todos éramos descendientes directos de un bondadoso Europeo, amantes de la democracia, constructores de majestuosas ciudades, promotores de la paz y sabios conservacionistas de los recursos naturales desde que Cristóbal Colón llegó a maravillarse con las riquezas de nuestras costas.

Personalmente prefiero vivir en el futuro, con robots y naves espaciales. No me interesa volver a ninguna época ni a ninguna parte. Nunca hubo un tiempo mejor que este ni uno más importante ni siquiera uno tentativo, que fuera relevante. Al final, la historia sirve para mantener la ilusión de que los seres humanos somos esenciales, que sin nosotros el planeta no tendría sentido. Qué sería de todos estos parajes solitarios sin nuestra intervención, guiada por la mano de diversos dioses? La historia nos ayuda a sentirnos menos microscópicos en el gran esquema de las cosas. Cuando nos dicen que la tierra donde estamos parados tiene 4.53 billones de años nos encogemos de hombros colectivamente, pero el país vecino corre la frontera cien metros en un libro de texto, y a ver la que se arma.

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