Intimität – Los Superdemokraticos http://superdemokraticos.com Mon, 03 Sep 2018 09:57:01 +0000 es-ES hourly 1 https://wordpress.org/?v=4.9.8 ¡Me va bien en el año 2025! http://superdemokraticos.com/es/themen/koerper/es-geht-mir-gut-im-jahr-2025/ http://superdemokraticos.com/es/themen/koerper/es-geht-mir-gut-im-jahr-2025/#comments Tue, 17 Aug 2010 12:27:14 +0000 http://superdemokraticos.com/?p=915 Hace cinco meses dejé de fumar definitivamente. Libre, tampoco había fumado mucho los años anteriores. Aquí y allá un cigarrillo en el sótano o en un banco solitario a la orilla del mar. En algún momento pero, empezó a parecerme tonto. Un banco a la orilla del mar también es bonito sin puchos, pensé y ¡también un sótano permanece sin ellos inconsolable!

Mi vida desde entonces ha cambiado substancialmente. Me levanto temprano, a las seis de la mañana. Me pongo mi buso deportivo metalizado, ando en bicicleta los veinte kilómetros que me separan del balneario. Siempre soy el primero. Totalmente solo, una cuña en medio de la piscina azul profundo. Dos horas más tarde, después de diez kilómetros chapoteando, salgo como un recién nacido del útero materno, pero a diferencia de un neonato no me ducho con agua tibia, sino con agua helada. Luego hago el camino de vuelta a casa como una maratón. La bicicleta la recogeré mañana cuando haga lo mismo a la inversa.

Cuando llego a casa vuelvo a ducharme, después de comer dos kilos de musli con frutos secos. A las cuatro de la tarde doy un paseo relajado por el campo. Después dedico mucho tiempo y cariño a la preparación de una ensalada vegetariana de carne. Para comer, llegan amigos de la iglesia comunitaria. Bebemos cerveza de trigo sin alcohol con isotopos y vitaminas y charlamos bien, con intensidad. Hablamos de humanidad y la crisis permanente de los socialdemócratas. A las nueve les pido a los amigos que me dejen solo. Después de embadurnarme de pies a cabeza con una crema grasienta, me meto en la cama, donde leo todavía dos capítulos de las memorias de Günther Jauch -político alemán representante de los movimientos sociales en la extinta RDA-. A las 22:30 apago la luz.

Así finiquito mi biografía y no puedo decir que sea algo que vaya a hacerme daño. Ahora también formo parte de una red de periódicos que visita a los niños en la escuela y los previene de los peligros de fumar. He recibido una libreta de la Asociación de Anti fumadores Alemana con folios para el reproyector en los que pueden verse piernas podridas, laringes cercenadas, pulmones blancos y negros. Me irritan los comentarios que lanzan los chicos de vez en cuando „que asco“ los pulmones blancos son por lo menos tan asquerosos como los negros. Intento no escucharlos.

Lo que no puedo dejar de escuchar (a pesar de que lo haría con gusto) es la voz de los amigos de antes. Me he vuelto„aburrido“, dicen, cuando tienen que „por un cigarrillo“ -como dicen ellos- que quedarse en la puerta. Me falta la capacidad para tener la mirada „en suspenso“ de los observadores y también la facultad de „unir“ cosas que de ninguna manera se pertenecen. Entiendo a esas personas tan poco, como me entiendo a mi mismo por pedirles que entren. Cierro la puerta y me dirijo a la sala donde sobre una estera, entreno mi Powerhous.

Aveces cuando me duermo en el intento, tengo sueños salvajes –uno que se repite constantemente trata de un país que existió hace muchos años, en el que hombres y mujeres estaban sentados en bares repletos de humo con cervezas, shots de vodka y otros espirituosos, entregándose lentamente a la tarea de auto destruirse. Noches tibias de verano en las que chicas y chicos bulliciosos recorren las calles estrechas, con botellas verdes en una mano y un cigarrillo en la otra. „chelas y puchos en cada mano, sólo por eso amo este país“, grita alguien en ese mundo de sueño, hasta que lo escucho. Lo miro a la cara y – me reconozco.

Despierto entonces bañado en sudor. Mi primer pensamiento es: espero no haber hablado muy alto. En una ocasión llego a venir la vecina del piso de abajo hasta mi puerta, una maestra, que cría sola a sus dos hijos: „solo era un sueño“, dije frente a su cara roja de ira. Por su puesto que tengo derecho a soñar lo que quiera, me dice, intentando contenerse. Pero por el bien de sus hijos tiene que poner mucha atención a que a su alrededor no se incite a la guerra o „cosas por el estilo“. Me disculpo y la invito a tomarse una cerveza de trigo sin alcohol con isotopos y vitaminas. La rechaza.

Dado que llevo varios meses sin pedir a gritos cigarrillos en mis sueños, mi vecina sigue mi evolución bondadosamente. A veces nos encontramos por la mañana en el balneario. Entonces partimos la piscina con dos cuñas equidistantes. Una vez, en el viaje a casa en bicicleta, le conté mi chiste de fumadores favorito: „en medio de la guerra se encuentra un fumador en la trinchera y fuma un cigarrillo -completamente visible para el enemigo-. Otro soldado lo previene: „no hagas eso, es peligroso“. El fumador sonríe y dice: „no te preocupes, no aspiro“. No fue capaz de reírse, pero en general nos entendemos muy bien.

Traducción: Rery Maldonado

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Sexualidad Plástica http://superdemokraticos.com/es/editorial/plastische-sexualitat/ http://superdemokraticos.com/es/editorial/plastische-sexualitat/#comments Sun, 08 Aug 2010 15:57:50 +0000 http://superdemokraticos.com/?p=660

Esta semana el cuerpo ha tomado sobre todo una dimensión urbana en los ensayos de la mayoría de nuestros Superdemokraticos. Gabriel Calderón nos habla del sexo y un país que no es capaz de aumentar su población, Karen Naundorf nos cuenta la historia de Oscar Brufani y cómo la apariencia de nuestro cuerpo determina el trato que nos dan los otros. También la intimidad, el vértigo que puede dar la intimidad con otro está tematizado en los textos de Rene Hamann y Fernando Barrientos.

El cuerpo es el único espacio en el que soy soberano, es el espacio en el que existo y la piel es la frontera que me separa del mundo. Agustín Calcagno prefiere hablarnos de la libertad que significa poder superar esa frontera y Liliana Lara de los antecedentes y como su geografía física la situa dentro de una genealogía.

Las posibilidades de análisis que da “el cuerpo” dentro de las ramas sociales son muchas, a partir de los pos estructuralistas y desde el movimiento feminista de los años 60, quizá la crítica más grande que se haga a nuestros usos y costumbres de convivencia fisiológica sea que, precisamente haya sido ese espacio intimo el que más tiempo haya estado bajo el dominio de terceros. Hasta el momento, el control y el ordenamiento, han sido los responsables de cosas como la “perpetuación del patriarcado” y la reproducción de un modelo basado en la renunciación del yo y el placer entablado por el cristianismo a través de su Iglesia en la Edad Media.

¿Cómo conviven estas ideas antiguas que siguen siendo transmitidas de generación a generación, con las posibilidades técnicas que nos ofrece la sociedad actual? ¿Vivimos plenamente esa “sexualidad plástica” a la que se refiere Ulrich Beck o Anthony Giddens? ¿En qué medida la libertad sexual de la que presuntamente gozamos en occidente en la actualidad es realmente democrática y no un brillo más de la estética de la superficie, una simple razón para comprar, ahora que entre yo y consumidor la diferencia es mínima y se ha erotizado hasta la pasta de dientes?

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De cómo hace poco Wolf Birmann afecto mi esfera privada http://superdemokraticos.com/es/themen/koerper/wie-wolf-biermann-neulich-meine-intimsphare-tangierte/ Mon, 02 Aug 2010 13:39:58 +0000 http://superdemokraticos.com/?p=563 Con los conceptos y preguntas que parecen simples, pero que no lo son, es importante formar pares de contrarios. Pensé últimamente, después de haber escrito el segundo texto malo sobre la historia de mi país. Uno podría contestar a la pregunta de ¿qué es para ti intimidad?, con otra pregunta: ¿qué no es para ti intimidad? Procediendo de esta manera a uno se le ocurren muchas cosas. No-intimo es casi todo lo que es grande, público e impersonal. Lo más impersonal que me ha pasado en la vida, fue a la edad de nueve años en el puerto de Caláis, una noche en abril. Yo ese día y a esa hora estaba muerto de cansancio y poesía un sensible corazón alemán, burgués e infantil – fue ahí donde vi al primer sin techo de mi vida, durmiendo bajo la luz fuerte de las lámparas de gas. Ahora pueden imaginarse mi concepto de impersonal. Para todo lo demás sigo escribiendo.

Más allá de eso, las grandes aglomeraciones de personas, los edificios institucionales, los centros comerciales y cosas similares, que con seguridad no son íntimas, estaría dispuesto a afirmar que para mi la intimidad no es posible sin una cantidad importante de confianza. Es posible que haya personas que pueden sentir intimidad en cualquier parte, donde se sientan bien con un grupo de personas o con otra persona o consigo mismos. Yo demando que las personas que me rodean, por lo menos la persona más importante, sean conocidas con anterioridad, el lugar me sea conocido por lo menos hasta el próximo cruce de caminos y la convivencia tenga una manera de ser, que a su vez practique desde hace tiempo. Para mi intimidad tiene que ver básicamente con conocer un lugar, a un grupo de gente y a mi mismo, por adelantado.

Aquí podría formar el par de contrarios: Intimidad – Interculturalidad, pero después de pensarlo un poco no funciona (por lo menos no sobrio y en público), pero la consecuencia es que este blog es para mi todo lo contrario a intimo, me parece -ante la contemplación de los limites estrechos de mi concepto de intimidad-. Uno habla en un contexto y como en ningún otro lugar de la red (donde los propios textos no son traducidos inmediatamente y uno sólo tiene que ver con lectores del propio idioma y contexto cultural) uno no sabe qué pasará con lo dicho. Solo unos pocos de los presentes conocen la posición a partir de la que se que habla. La cultura (pop), el trauma, la sociedad, la visión, el paisaje (de momento la costa del Mar de Este, hermosa, para mi). Para que no nos mal entendamos: Este emprendimiento es entusiasmador, bueno, justo, pero no es íntimo ( ¿cómo en la Red?).

La intimidad necesita una confianza cultural, además de una rutina, un carácter ritual. Antes de que una situación pueda ser realmente íntima, para mi, es necesario que antes haya sucedido durante anios, en los que no lo haya sido. Lo que mucha gente describiría como “intimo”, es para mí únicamente “potencialmente íntimo”. Situaciones potencialmente íntimas, en las que repentinamente se tiene una sensación de felicidad, en las que el corazón salta por la insipiente confianza y una piensa “wow, con esta persona podría, aquí y ahora, tener intimidad”. Las amistades nuevas son siempre potencialmente intimas – en especial el momento en el que uno está excitado y se da cuenta de que también sin la excitación podría funcionar.

En situaciones verdaderamente íntimas nadie está excitado. Entonces no salta ningún corazón, no nos sentimos ligeros como plumas y libres de preocupaciones, sino relativamente normales. Como uno se siente cuando hace cosas conocidas con personas de confianza: como un mueble conocido en una habitación conocida. Revisando la escala desde el “puerto de Caláis por la noche”hasta lo “totalmente íntimo”, lo más cercano a “totalmente íntimo es la “Casa de huéspedes Gintopf”, una casa rural en la costa oeste del Mar del Este en Alemania. Donde desde hace veinte anios paso las vacaciones de verano con mis padres, los amigos de mis padres y los hijos de los amigos de mis padres. Ante la cercanía de los ancianos propietarios Erika y Uwe Jessen siento confianza sin ningún tipo de excitación, en un ritual cotidiano que se ha “consagrado” en el comedor, como podría decirse educadamente.

Ayer justamente me choqué en ese lugar mágico cuando iba al banio con Wolf Birmann, el famoso disidente de la RDA en todo el mundo y cantautor, el mismo que en 1976 fue expatriado -pero esa es otra historia, más allá de que él hace años tiene una casa en los alrededores, como pude saber después. A lo que quiero llegar y la razón por la que escribo sobre esta casa de huéspedes y no sobre el vientre materno o las bendiciones de un triángulo amorosos, es a que tengo la certeza de que: La intimidad es lo contrario a la historia actual! La intimidad no tiene tiempo, se ha caído del mundo, utópica. Contrario a lo que ocurre en el presente, la intimidad es privada sin escrúpulos, no tiene nada de espectacular -sobre todo para los otros- no tiene valor. En o ante situaciones íntimas uno puede callar, no le interesan a nadie.

Por eso los acontecimientos que significarían una ruptura en la intimidad – y aunque sea solamente a partir de la presencia física de los protagonistas envejecidos de un presente que se prolonga desde hace 30 anios- son una monstruosidad. La intimidad es confianza, la intimidas cuando uno puede decir “ah bueno, como siempre. Intimidad también es lo contrario a acontecimiento. Si uno tuviera que decir “hoy va a pasar esto” la intimidad estaría rota. En la casa de huéspedes frente al mar uno puede hablar con placer sobre cualquier cosa -no solamente sobre el clima, sino también sobre el hombre que hacía los pronósticos en la tele, que está encarcelado. Pero no debe imponerse, nosotros mismo queremos decidir cuanta parte del mundo, que nos alcanza aquí a través de una pequeña radio en la pared, puede acceder a nuestra esfera íntima, tiene cabida entre nosotros. Por eso : vergüenza sobre Wolf Birmann!,vergüenza por el acontecer actual!, vergüenza sobre los políticos que impiden nuestra privacidad, intimidad es el pequeño sueño apolítico, que nos ganamos una vez al año. Sólo con nosotros mismo y con nuestro concepto de intimidad, que posiblemente el 99% de los seres humanos rechazaría vehementemente. Pero esa forma de insolación también es muy íntima…

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El arte del desencuentro http://superdemokraticos.com/es/themen/koerper/die-kunst-des-nicht-treffens/ http://superdemokraticos.com/es/themen/koerper/die-kunst-des-nicht-treffens/#comments Mon, 02 Aug 2010 07:57:31 +0000 http://superdemokraticos.com/?p=548 “Entonces, a través de la fina malla de tus pestañas,

verás todavía  alargarse en mis pupilas ávidas un

desperezamiento de panteras…”

Rubén Martínez Villena

Aprender a convivir con el miedo es uno de los grandes retos de mi vida. Yo he tenido muchos, algunos se han ido, otros se disfrazan y gatean escondidos, mas hay uno persistente, siempre en vela, que me despierta del sueño de la razón. El miedo a no ver trasciende la intimidad que me he trazado, es también a que los demás no me vean, que no nos veamos. Si no logramos percibirnos parecería que somos intercambiables. Entonces nos perderíamos en la generalidad del los términos, por ejemplo mujer u hombre. Tú serias solo una mujer, yo solo un hombre; seriamos cualquier mujer, cualquier hombre, no tendríamos rostro, y la sexualidad continuaría siendo el escudo del uno frente al otro. Las clasificaciones de género resultan insuficientes para atrapar la sutil expresión de lo que somos. Tu sexo, el mío, son casuales y quiero ver en ti y que veas en mí más que esta trivialidad que tendemos a naturalizar. Y esto aunque intuyo querer no basta.

Al principio fue lo opuesto. Es por eso que en mis íntimos andares por las calles, bares y camas de Berlín me invadía la mayor de las veces una sensación rara. Los encuentros parecían desencuentros. En esas caminatas era asumido por muchos y muchas como un hombre latino. Este tipo de animal es aprehendido como bestia feroz. No es tan malo ser clasificado como semejante espécimen, sobre todo porque estaba de moda y parecía ser no más que una locura pasajera. Ciertas demencias duran demasiado. Todo lo que hacía solo servía para corroborar  mi condición de fiera. Las gafas que suelo usar para ver el mundo no eran entendidas por algunos como producto de un problema visual, sino como el intento de parecer intelectual. No los culpo, mi abuelo también pensaba que los intelectuales lo tenían todo más fácil, tanto así, que insistió en que sus hijos estudiaran una carrera universitaria. Siguiendo los pasos familiares comencé a estudiar filosofía y ciertamente no he notado que mi vida sea más fácil por ello. Para mí la situación empezó a ser sofocante. Un día invite a bailar a una chica que lo hacía bien y la respuesta fue rápida y precisa: – ¡Yo ya estoy casada! La sangre jacobina y cimarrona que me corre por las venas llego a estado de ebullición. Me leí el ensayo de Camus y desde entonces era Le latino révolté. Desde el grito ideé una estrategia para luchar contra el sentido común. Mi táctica no era quizás tan buena como la puesta en práctica en Afganistán y en Irak, pero creía funcionaria, al fin y al cabo yo no quería adueñarme de nada, solo ser visto más allá de estereotipos. La idea era sencilla, solo debía  evitar los bailes donde las pelvis se juntaran. Desde entonces comenzó a comentarse que no sabía bailar. – Yo creo que no es Latino- comentaban agregando -, nació en el viejo continente. ¡Le falta sabor! Estas habladurías me tocaron el ego, así que decidí simplemente no bailar. La explicación no se hizo esperar. – ¡No baila porque es homosexual! Con esto se me empezó a cotizar  bien alto en el mercado sexual. En esos días me enteré que para muchas mujeres era un bello desafío, llevarse a un gay a la cama. Emborrachando la frustración frente a una cerveza una amiga me conto que a ella le pasaba lo mismo. Entre ciegos los desencuentros son más comunes que los encuentros. Esa noche los mandamos a todos y todas al carajo. Si no nos ven que se jodan. Ellos se lo pierden.

Hay miedos que no son saludables, el miedo al otro es uno de ellos. En cambio el temor a la ceguera me ayuda a no perder la capacidad de sorprenderme, a verme, a verte, en la búsqueda de lo que puedo, de lo que puedes y quiero, y quieres: ser. Andando así, con Goya a mí lado por esta vida nuestra, pretendo evitar los monstruos que produce la razón. No siempre me está dado, mas lo intento.

Joaquín Sabina, Pie de Guerra.

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O sea un aparato http://superdemokraticos.com/es/editorial/beziehungsweise-gerate/ http://superdemokraticos.com/es/editorial/beziehungsweise-gerate/#comments Sun, 01 Aug 2010 14:14:44 +0000 http://superdemokraticos.com/?p=564 Algo está a mi lado y parpadea, como si respirara. A veces lo tomo en mi regazo, entonces me hace mucho calor. No estoy hablando de un bigrador con luz de bicicleta o de un gato con los ojos centelleantes, no, hablo de un aparto. Tengo una relación con mi computadora? Cuál es? Se ha convertido en una caja con forma de corazón, que controla mis sentimientos?

Muchos  textos de los Superdemokraticos se preguntan por las posibilidades de la intimidad en los tiempos de la Web.  Algunos hablan de sexo por Internet (Agustín Calcagno), otros de voyeurism en las redes sociales (Liliana Lara). Exactamente las observaciones que hace el ensayista, físico (músico de Jazz) Eduard Kaeser en su libro “El cuerpo en el tiempo de sus necesidades” -el libro no ha sido traducido al español-  en el que llama a la “independencia física”: Porqué vivimos cada vez más “tecnotopos”, rodeados y dependientes de máquinas que hacen nuestro trabajo y estructuran nuestra vida y sobre todo nuestro amor, el mundo material  nos pierde.  Lo percibimos inmaterialmente por nuestros sentidos, filtrado y posibilitado por los aparatos. Habríamos mutado hasta convertirnos en “seres-interfaz”.

No creo que eso sea terrible, es simplemente parte de la realidad con la que tengo que aprender a convivir, así como con mis ideas de sexualidad, matrimonio, familia, amor, género. Mismas que están determinadas (son aprendidas) por la realidad o la ficción (películas, novelas). Sobre eso también nos hablan Fernando Barrientos, Luis Felipe Campos, Javier Badani, Lizabel Mónica o René Haman en sus ensayos.  Esas realidades que van delante de nuestras narices como si fuéramos burros inocentes detrás de una zanahoria. Pero debemos permanecer. Sentirnos. La salvación. El Futuro, lo que tenga que venir no proviene de otros (la zanahoria) sino de nosotros mismos. En la la fuerza, los sentimientos, las palabras que nos rodean. Que llegan a nosotros online y ofline.

Tengo talento para romper mis aparatos (así como para golpearme en todas partes y hacerme moretones). Inundé mi última laptop con te, mi celular resbala de mis manos con frecuencia, esta decorado por grietitas. Tiene cicatrices como si fuera un cuerpo. Por eso insisto en la afirmación: llorar frente a mi ordenador es algo íntimo. Cantar detrás de una pared de cristal, lo que uno ha entendido de la vida, es algo intimo.  Mandar videos por youtube también es algo íntimo. Así nos mostramos en nuestro “disfraz transparente” (Tilsa Otta), somos vulnerables y permanecemos humanos, más allá de cualquier digitalización.

Y cuando volvamos a vernos, nos abrazaremos. Las personas son mucho mejor que los aparatos.

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Cicatrices http://superdemokraticos.com/es/themen/koerper/narben/ http://superdemokraticos.com/es/themen/koerper/narben/#comments Thu, 29 Jul 2010 15:00:13 +0000 http://superdemokraticos.com/?p=550 Una cosa es ser varón. Y otra es ser hombre

Vida / Canción de Rubén Blades

Pertenezco a esa estadística axiomática del ciento por ciento de personas que nace de una mujer. Aparte de esa totalidad escandalosa y obvia, entro en un rango indescifrable pero evidente en América Latina: el de los hijos de madres solteras. Esto quiere decir que si soy, además, machista y egocéntrico, la culpa –o esa responsabilidad virtuosa– le corresponde a la mujer que me crió. La misma que me parió. Palabra clave: moda. Tengo la mitad de mi vida, o un poco más, preocupándome por las mismas cosas: el fútbol, la noche y su fiesta, el dominó, y las mujeres, en plural. Ahora también me ocupo del lenguaje y la ficción, pero estoy seguro que se trata de algo pasajero, un mal menor de mi juventud que todavía no termina.

De pequeño me esforzaba por escupir más lejos que el resto, por saltar más alto, pegar más fuerte y correr más rápido. Era simple y divertido, tomaba riesgos sin reparar en las cicatrices; al contrario, cada marca era una estrella y tales estrellas valían favores, helados, sueños y leyendas propias.

La primera de ellas llegó mientras aprendía a caminar. Pegué la boca de la esquina de una mesa de noche y con el resbalón se me fueron el buen humor y la memoria. Mi madre me cargó en sus brazos; el resto lo hicieron un caramelo y dos puntos de sutura perfectos.

La segunda cicatriz es la mejor, parece un alacrán boca arriba y aún se puede palpar sobre uno de mis tobillos, en la pierna izquierda. Me abrí la piel con una lata de zinc en unos carnavales, y, dos mujeres, mi madre y su amiga, casi se desmayan del susto al ver la mezcla pastosa que formaban la sangre y la grasa. Desde entonces pasé de ser un gordito de cuatro años, a un gordito de cuatro años que rebosaba de orgullo.

Antes de los diez, por fin me pude romper la frente. Estaba en casa de mis tíos jugando a patinar descalzo sobre el agua. La pirueta que comenzó siendo exigente se transformó en aparatosa. Cuando levanté la cara del piso para revisar la puntuación que me darían los otros niños, noté con sorpresa el espanto en sus rostros: fueron nueve puntadas en diagonal que mis primas trataron de borrar sin éxito, con cariños y velas, antes de contarle a mi madre por el hilo telefónico. Su grito de preocupación desde el otro lado, a nueve horas de carretera, no hizo sino reforzar lo que ya sabía. Mi tío me lo dijo engreído, si tienes una marca entre el cráneo y la barbilla, no te preocupes y saca el pecho, ya comenzaste a ser un hombre. Si tienes dos, como tú, podrás ser incluso un hombre prometedor.

Mi última lesión visible es en el brazo derecho, soy puro equilibrio. Fue en una pelea y apenas tenía doce años. Bueno, casi trece. La pelea comenzó porque defendí a un muchacho más pequeño para agradarle a una chica que estaba de visita, la misma que me envolvió la cortada profunda de seis centímetros con papel de baño y me acompañó hasta mi casa, para avisarle a mi madre. Salí con la estampa del valiente, un héroe herido en batalla, me sentía realizado. Además, me quedó un keloide, ese término que se utiliza para reducir el ya escaso valor estético que puede tener una cicatriz a mucho menos que una anécdota grotesca.

A partir de entonces aprendí otras cosas sobre la hombría que poco tienen que ver con las heridas y sus consecuentes –y a veces inmediatos– cuidados femeninos. Amo a las mujeres, como al fútbol, la noche, la fiesta, el dominó y, temporalmente, a la literatura y sus frases-trampa. Pero sobre todo amo ser hombre por otras dos razones. Creo que solo siendo hombre puedo valorar en su justa dimensión el surco que me dejó en el alma la muerte de mi madre, mi madre soltera, y todo lo que ella trató de enseñarme sobre el peso, la importancia, el valor y el coraje de las mujeres: tan sensoriales, tan inteligentes, tan sensitivas, tan delicadas, tan fuertes y también tan frágiles. Por ser mujer quizás no habría tenido menos cicatrices, es verdad, pero seguro habría disfrutado menos de ellas y hasta habría tratado de ocultarlas.

Soy de los que piensa que con cada nuevo dolor reaparece el miedo, y el trauma que me provocó la partida de mi madre solo podía ser curado por otra mujer, mi hija. Esa es la segunda razón: después del miedo sobreviene el placer y tu memoria cambia. Por supuesto, la vanidad de mis heridas fue perdiendo sentido con el paso del tiempo y ahora ese espacio lo han ganado la curiosidad, las metáforas, el aprendizaje y el amor en sus múltiples formas.

Ser madre te permite. ¿Qué voy a saber lo que te permite ser madre? Ser hombre te permite enamorarte de tu madre y de tu hija, en caso de que las tengas o las hayas tenido. Eso no es tan poca cosa y me parece suficiente motivo para no desaprovechar la dicha que me ha dado la conciencia masculina, hasta que me toque ser mujer, en otra improbable vida, y empiece a nacer con la cicatriz que me produzca el nacimiento de cada uno de mis hijos.

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Fragmentos de intimidad http://superdemokraticos.com/es/themen/koerper/espanol-fragmentos-de-intimidad/ Thu, 29 Jul 2010 07:00:27 +0000 http://superdemokraticos.com/?p=546 A veces creo que he perdido mi propia intimidad. En esos momentos siento que estoy percibiendo todo en una pantalla distante y parece que vivo la vida de otro. Una mudez nerviosa ante una pregunta urgente. El rostro en el espejo es una máscara nueva, mi nombre una falsificación apurada, mis amigos y familia se vuelven seres impenetrables y mi voz la dicta un desconocido. Entonces soy transparente como un vaso vacío y una pared de ruido blanco se levanta. Me siento tan raro que olvido qué significa intimidad.

*

Bucear hacia adentro me pone triste.

*

Hace 4 años que no puedo escribir ficción. Puedo escribir crónicas, ensayos, informes, pero ficción no. Intento forzar las palabras y logro resultados que no me convencen. ¿He olvidado lo quería decir? El show se puso muy real y algo hizo crack. Tanto tratar de borrar las marcas personales y convertirme en un hombre sin atributos (¿no era el yo la ficción más radical?) ahora no puedo acceder a la voz secreta, como si no hubiese nada en el interior. Veo que los demás mueven sus labios sin decir nada y me dan ganas de quedarme solo para tratar de escuchar la voz secreta. Soledad y silencio.

*

Busco dentro de mí. Ansioso, me deshago de cada cáscara colorida como jugando con una matrioska. Me detengo de golpe por la incertidumbre de lo que podría encontrar.

*

Resignado, trato de mirar la intimidad de los otros como un detective privado: qué piensa mi hermano que habla tan poco y que es un solitario nato; qué forma tiene el alma de mi novia, qué le duele, qué la hace feliz, qué se esconde detrás de todos los velos que me seducen, qué trazos se dibujan en ese pliegue último donde no hay palabras. Encuentro pistas que cuando las sostengo para leerlas se derriten como una página de arena.

*

Veo tatuado en lo más íntimo de mi generación el miedo a dejar de ser jóvenes. Miedo a convertirse en gente que acepta lo más terrible como natural y que cree que todos deberían acostumbrarse. Envejecer como la consigna del enemigo. Como si la adultez fuera la última capitulación, como si convertirse en sus padres fuese una transformación peor que la del propio Samsa. O tal vez sólo sea una proyección de mis preocupaciones particulares.

*

En el fondo de mí guardo un álbum de fotos en movimiento, las sombras de dos amigos que se han hecho invisibles, el escudo de la patria de la infancia, un perro que duerme bajo un árbol, la mirada benevolente de mi abuelo Tomás mientras me enseña a leer, una pastilla contra el spleen del domingo, un adoquín de una calle que ya no existe, un par de versos que siempre cambian de sentido, el pañuelo que agito cada vez que digo adiós, un puñado de envejecidas canciones ruidosas, una guitarra negra, algunas promesas. Luego de cruzar un laberinto llego a ese archivo íntimo de mi memoria.

*

Llega, hablamos un poco y luego nos desnudamos. Hace frío para variar, pero los cuerpos se calientan mutuamente hasta que las temperaturas se confunden. Un cuerpo que antes era desconocido ahora irradia una familiar ilusión de complicidad. Espero que sienta, como yo ahora, tan cómodo como el holograma de La invención de Morel que se mueve con la comodidad del que no se siente observado. Me olvido por un momento de estar registrando todo a través del filtro de la conciencia, me olvido del melodrama de la identidad, de los gajes de la reproducción social, de los updates del superego, de la política. Respiro tranquilo e intimo conmigo mismo. Entre Zizek y una muchacha desnuda, la voz secreta habla.

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A cabinet of my own http://superdemokraticos.com/es/themen/koerper/a-cabinet-of-my-own/ http://superdemokraticos.com/es/themen/koerper/a-cabinet-of-my-own/#comments Tue, 27 Jul 2010 07:31:31 +0000 http://superdemokraticos.com/?p=533 Mi abuela me regaló su amplio armario de carcomida madera lacada en blanco, porque yo no dejaba de gimotearle que en casa no había ningún sitio para mí misma, y le pedí poder vivir con ella. Convivía con mis dos hermanas mayores en una sola habitación. Después (yo tenía 10 años) se apuntó mi hermano. En aquel momento yo no pasaba mucho tiempo en casa, porque para mí cualquier relación era demasiado estrecha. Mi abuela no me podía dar 500 libras anuales y una habitación propia, pero sí el armario gigante en el que podía refugiarme.

El armario era demasiado grande para la poca ropa que yo tenía, y se veía pronunciadamente craso en la habitación. Saqué las baldas y la barra, coloqué el par de blusas, pantalones y jerseys en la parte izquierda más profunda del armario, la ropa interior y los calcetines los lancé en el cajón derecho, que despuntaba como una escalera, y puse por encima un cojín grande sobre el que me pudiera sentar. Los laterales tenían resquicios por los que aire podía circular y por los que vigilaba a mis hermanas. En ese armario se consumaron momentos esenciales de mi pubertad. En ese armario me sentí mayor, y libre.

En ese armario pasé mi primera hora -no ya platónica- con mi primer novio, que era hijo único y tenía su propia habitación. Hasta él encontraba en este armario una sensación especial de autonomía y exclusividad que no le invadía en su habitación. No sé si me hubiera cimbreado igual de desenfrenada en su habitación bañada de luz. Aquí, en esta estrechez, en esta penumbra en la que la luz se colaba entre las ranuras de la madera y nos marcaba los cuerpos, aquí dentro se me mostró el contacto como algo lógico no sólo por consideraciones de proximidad. En este armario, así como de costumbre sólo bajo el edredón, disfruté de una intimidad sin límites.

La intimidad es un Derecho Humano. La intimidad es una forma de aislamiento y de retroalimentación. La intimidad es asocial y natural. Surgimos del útero en relaciones asociales exclusivas. La tortuga entierra sus huevos, la gallina los incuba. Sin esta protección ante la interferencia, la observación, sin la vivencia de la autonomía no podríamos madurar. A día de hoy sería peor para mí vivir en un kommunalka (apartamento comunitario) soviético que ocupar una celda en prisión. Una persona que tiene miedo a la intimidad, que no puede estar solo consigo mismo, que debe exponerse continuamente a la presión y mundos de los demás, se echa a perder bien rápido.

La primera vivencia prenatal, todavía inconsciente, que un ser humano tiene de la vida, es la intimidad. Por esta experiencia metafísica, uno busca durante toda su vida espacios de refugio en los que pueda crecer. Un armario también puede servir. Precisamente un armario, que sólo concede un poco más de espacio, quizá para otra persona (novio), o para un objeto. Es un espejo abismal. Lo que he vivido y visto allí no me atrevo a ponerlo por escrito. Eso lo dejo a la fantasía del lector con la recomendación expresa de intentarlo por sí mismo, si todavía no lo ha hecho.

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Diloquesientismo http://superdemokraticos.com/es/themen/koerper/sagmirwasdufuhlstismus/ http://superdemokraticos.com/es/themen/koerper/sagmirwasdufuhlstismus/#comments Mon, 26 Jul 2010 18:44:50 +0000 http://superdemokraticos.com/?p=528 “Creyendo que las cuestiones de la sexualidad son asuntos privados, dejamos de percibir su dimensión social y política.” G. Louro

Veo en la televisión a un niño llamado Bastian devorando un libro con el semblante turbado de aventurero extraviado en el desierto con sólo unas cuantas páginas en su cantimplora, el joven héroe cubre su espalda con una manta porque el mundo de Fantasía está desapareciendo en el ático, la Nada lo devasta y… corte comercial.

Reconozco mi cuerpo, me lavo los dientes voluntariamente, duermo sola sin miedo, imito a los cantantes de la radio cuando no hay nadie, atravieso una fase mitómana y cleptómana, desarrollo mi noción personal del bien y del mal. Instantes cruciales para la construcción de la primera intimidad: la propia. Toda persona debe contar con este ambiente y decorarlo a su gusto, recién entonces podrá recibir invitados y más adelante formar un hogar compartido, saludable y pleno. Paradójicamente, una vez superado el solipsismo infantil, el ser humano pasional suele llegar, durante la adolescencia a la etapa “Sólo existes tú”.

La intimidad es uno de mis asuntos favoritos para tratar por ejemplo, en una sobremesa con alguien a quien acabo de conocer. “Dígame algún secreto, dime algo que yo no sé y derribemos sin más preámbulos este campo de fuerza que nos ha sembrado la sociedad. Algo que nunca has dicho a nadie, háblame de tu primera vez o de la última, de tus sueños recurrentes. Confiésame si te sientes solo y miserable, no escaparé. Anuncia que eres un hombre feliz y no usas camisa, eso sí he de comunicarlo.”

“Diloquesentismo” , un movimiento polémico que me ha traído alegría y comunión, así como incomprensión y situaciones incómodas (graciosas), al punto de lamentarme cierto día abochornada: “Si me dieran un dólar cada vez que digo todo lo que siento quizás me sentiría mejor en este momento.” Al respecto, opina Guacira Louro: “las preguntas, las fantasías, las dudas y la experimentación del placer son remitidas al secreto y a lo privado. A través de múltiples estrategias de disciplinamiento, aprendemos la vergüenza y la culpa, experimentamos la censura y el control.

Durante siglos las mujeres han debido “guardar la compostura”, y hasta hoy, para el sujeto puritano resulta intimidante, en lugar de íntimo, oír a una dama referirse abiertamente a su vida sexual. Esto me trae a la memoria la bellísima canción de Chabuca Granda “Cardo o ceniza” donde la poeta relata un sublime episodio de entrega apasionada, y en la estrofa final despierta junto a su amante, avergonzada por su total desinhibición de la noche anterior.

Encuentro intimidad intensa en la poesía, en escribirla y mostrarla a alguien cercano, y luego publicarla, en leerla. En deslizarnos dentro de la lógica y sensibilidad de un artista siguiendo el laberinto que diseñó en un momento mágico y solitario.

Se genera también en la complicidad, en saberse inocentes del mismo delito, solitarios entendedores de un mal chiste, únicos huéspedes de un hotel encantado. Cede el campo magnético, abrimos la puerta. Secretos sin confesionario.

El intimismo es un ismo que se convierte en “mismo”: compartir un plato de comida, la cucharita del postre, los gérmenes, la cama, arrancar el brazo que entorpece el abrazo que desaparece.

Siempre quise abrir mi secreto bancario para que usted y yo fuésemos íntimos sin temor a despojarme del glamoroso velo de misterio que me adorna como a una tapada limeña emocional, ya que el misterio tiene múltiples instancias y su propio Ministerio con sede en el Interior. Muchos aspectos entran en consideración antes de decidir convertirse en una fiesta para dos. No cualquiera toma ese tour dentro de una, menos se convierte en pasajero frecuente, cuando finalmente me remuevo de la frente el tatuaje que dice: “Ama al cisne salvaje” y asumo el traje transparente de regalo desenvuelto que resplandece ante los ojos del niño gigante.

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Cuerpos digitales I: 26 minutos de Cibersexo (+18) http://superdemokraticos.com/es/themen/koerper/digitale-korper-i-26-minuten-cybersex-18/ http://superdemokraticos.com/es/themen/koerper/digitale-korper-i-26-minuten-cybersex-18/#comments Mon, 26 Jul 2010 08:00:00 +0000 http://superdemokraticos.com/?p=508 Beatniks, hippies, punks o ravers, todos ellos tuvieron a su modo la intención de suspender la idea del sexo como mercancía. Aunque no pudo extenderse más allá de algunos momentos, de algunos guetos o de ciertas ciudades alrededor del globo, las primaveras no han dejado de florecer hasta aquí. En el sur, el católico sur, lleno todavía de opresivas sotanas manchadas de sangre y esperma, nuestros genitales siguen siendo armas, no tan letales como antaño…tal vez porque ya no estamos tan solos.

En tiempos de Internet todo es transparente y la idea de intimidad se resignifica mientras que la heterónoma tiembla. Podemos ver a gente de todo el mundo masturbarse en vivo, subir sus fotos y sus videos, encontrarse en foros de parejas, gays, solas, solos, swingers, trans…intercambiar historias reales o inventadas… dar premios simbólicos por una follada, por un culo o por unos labios carnosos…canosos morbosos, cansados y aturdidos del whisky importado sentados en lobby de un hotel de la ciudad del “sí de los niños”, dispuestos a superar ciertas barreras, culturales como el idioma, o materiales como la distancia y el dinero…para comunicar, mirar, decir, mostrarse, pedir…ser otro o jugar a ser uno mismo…Todo a través de una pantalla…una pantalla. Algo que es en definitiva una cosa, como una piedra o una sombra. Una cosa, totalmente despreciable en la naturaleza, que nos mantiene conectados. Una piedra que nos ilumina la cara con pornografía amateur melodramática, paródica, grotesca, enamorada o minimalista, producida por éste personaje que toma whisky en la playa, o tal vez por una anónima chica que está igual de aburrida o necesitada, y que en una noche de soledad me envía su foto, tirada en la cama con una bombachita del tamaño de un lunar y una musculosa que deja entrever unos delicados hombros pálidos de invierno…

X dice:

[22:11:00] no me hablás!

Y dice:

[22:11:05] miro tu foto

[22:11:09] no se me ocurre nada para decirte

X dice:

[22:11:14] y…decime cositas sucias

Y dice:

[22:12:33] soy un colgado…sabé disculpar

[22:12:48] me quedo mirando el amuleto que llevás en el cuello

[22:13:04] o tu mirada

[22:13:14] y trato de imaginarme quién sos

[22:13:29] te miro la boca

[22:13:57] y pienso qué harían tus ojos cuando te des cuenta que te voy a besar

X dice:

[22:14:06] ☻

Y dice:

[22:14:26] el movimiento de tu mirada…rechazo o simplemente histeria?

[22:15:07] eso no importa ahora, porque ya

[22:15:23] puedo olerte

X dice:

[22:15:43] ♥

Y dice:

[22:15:46] y todo el gesto ya se acomoda para el beso

[22:16:07] orbitamos plácidamente

[22:16:34] y se asientan los movimientos de nuestras cabezas

[22:16:57] los cuerpos los secundan y se empiezan a presionar

[22:17:21] presto atención a tu respiración

[22:17:27] y a mis manos

X dice:

[22:17:36] ♥

Y dice:

[22:18:03] trato de acompasar tus movimientos a los míos

[22:18:17] te apoyo la pija entre tus piernas

X dice:

[22:18:24] rico!

Y dice:

[22:19:09] me gustaría desnudarte, pero todo lo que veo es ropa…

X dice:

[22:19:21] ☻

[22:19:35] es material peligroso

[22:19:45] no saldré en bolas con mi cara por toda la web

Y dice:

[22:20:37] lo mal que hacés

[22:21:06] en un futuro cercano vamos a intercambiar videos pornográficos caseros como presentación social…como tarjetas

—- Ha recibido una nueva foto. Esta vez de un primerísimo plano de su cara. Una boquita rosada con expresión infantil. Ojos vidriosos y entrecerrados. Evidentemente una de entre miles de imágenes guardadas especialmente en una carpeta de nombre “viejos degenerados”—-

[22:22:13] me enfermás!…realmente me agarra una voracidad anormal… tu cerebro me da ganas de tirarme en parapente hasta tu living, que nos caguemos a trompadas y hagamos el amor.

X dice:

[22:22:16] gracias, pero lo de las trompadas no está en mis planes!

[22:23:20] yo quiero tocarme…pero vos no me das bola

[22:23:30] dale! decime cosas sucias!!!

Y dice:

[22:24:13] bueno, inspirame!

[22:24:30] cómo te tocás?

[22:24:38] cómo te gusta?

X dice:

[22:25:47] me rozo con las cutículas del índice y el pulgar

[22:25:48] apenas

[22:25:52] el clítoris

[22:26:24] después me lo masajeo entre las yemas del índice y el pulgar

[22:26:40] mientras el del medio acaricia adentro y se va generado una especie de babita que se va chorreando hasta atrás

Y dice:

[22:27:29] y la cabeza de la pija no te gusta que te pasen suavecito por el clítoris?

X dice:

[22:27:37] me vuelvo loca cuando me pasan una cabecita jugosa por el clítoris

[22:28:17] eso me pone inmediatamente al borde del orgasmo

Y dice:

[22:28:28] hmmmm

X dice:

[22:28:57] y tb me gusta que me metan la cabecita

[22:29:00] mucho tiempo

[22:29:07] sin metérmela toda

[22:29:13] que me la hagan desear

[22:29:16] muchos minutos

Y dice:

[22:29:50] y cuando sentís que te abrís toda porque te está entrando qué te pasa?

X dice:

[22:30:13] siento un calor indescriptible adentro

[22:30:15] riquísimo

[22:30:23] que es el preludio del verdadero placer

[22:30:32] cuando siento que me entra

[22:30:39] me estremezco en un escalofrío

[22:30:51] tiemblo

[22:30:53] literalmente

Y dice:

[22:31:20] que te pasa cuando te la sacan de repente?

X dice:

[22:32:14] siento como una succión

[22:32:16] un vacío que me da vértigo

[22:32:19] y me hace gemir

Y dice:

[22:32:28] cerrás los ojos…

X dice:

[22:32:40] sí

[22:32:48] en los momentos más álgidos pierdo la noción de todo

[22:32:56] sólo quiero que me den

[22:32:58] y me den

Y dice:

[22:33:03] ahffff

X dice:

[22:33:16] el peso del hombre cubriéndome

[22:33:20] asfixiándome las tetas con su peso

[22:33:28] esto me excita muchooooooooooooooooooooo

X dice:

[22:36:57] ya está!…me voy a bañar así me saco un poco el olor a mujer…besitos

Y dice:

[22:37:00] jeje. sos divina nena! gracias por tu morbo tan rico! besitos

—- Ha recibido un gif de un cerebro que late —-

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