ginacológica – Los Superdemokraticos http://superdemokraticos.com Mon, 03 Sep 2018 09:57:01 +0000 es-ES hourly 1 https://wordpress.org/?v=4.9.8 El rosa no está en ti http://superdemokraticos.com/es/themen/koerper/rosa-steht-dir-nicht/ http://superdemokraticos.com/es/themen/koerper/rosa-steht-dir-nicht/#comments Thu, 12 Aug 2010 07:06:41 +0000 http://superdemokraticos.com/?p=667 Las responsabilidades que se les otorgan a las mujeres frecuentemente rebasan de largo a las de los hombres. Visto desde la atalaya -como si yo fuera aquí y ahora un hombre-, no querría ser una mujer de ninguna de las maneras. Pero si una es una mujer y analiza estas altas expectativas con distancia y al mismo tiempo, resulta absolutamente imposible querer ser un hombre.

No obstante, envidio profundamente la generosidad de los hombres hacia sí mismos y hacia los demás hombres. Envidio sobre todo la amistad masculina. Dos hombres, que a lo mejor son dos fracasados en la vida, que todavía pueden estar sujetos a perversiones y que asimismo se muestran sin afeitar y con sobrepeso, pueden simplemente salir a pescar algo sin evaluar ni dar lecciones a los demás. Al contrario, encuentran una tolerancia tal hacia el otro que no ven necesario afeitarse ni enmascarar los kilos de más bajo un jersey ancho. Y cuando uno de ellos pierde el trabajo, el otro le echa una mano, comprensivo. Los hombres tienen comprensión por el otro. No necesitan esforzarse por el otro, y si deben esforzarse por algo, entonces, por las mujeres.

Claro que algo así también se da recurrentemente entre mujeres, pero no es la norma general. La mayoría de las mujeres compiten mucho más intensamente entre sí. Sólo un ejemplo de los cientos que podría poner como testimonio, uno de mi beca en la Universidad Lomonossow de Moscú: convivía en una habitación con una agradable suiza de la que me había hecho amiga en las semanas previas. Antes ella era muy amiga de una compañera mutua. Le pregunté por qué no compartían ellas la habitación. Me contestó que no soportaba sus piernas sin depilar. Tras llevar un mes en la misma habitación, me hice amiga de una estudiante de Derecho de Kazajistán. Como cada vez pasábamos más tiempo juntas, hablamos de la posibilidad de alquilar una habitación las dos, pues ella también tenía que aguantar las miradas agobiantes de su compañera de habitación. Sobre mis experiencias en un piso compartido por mujeres en Roma no tengo mejores experiencias que contar.

Aunque también se pueden decir unas cuantas cosas sobre los hombres, pero la autotolerancia es poco ginacológica y probablemente depende del porcentaje de testosterona en el cuerpo.

Traducción: Ralph del Valle

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