Fußball – Los Superdemokraticos http://superdemokraticos.com Mon, 03 Sep 2018 09:57:01 +0000 es-ES hourly 1 https://wordpress.org/?v=4.9.8 Las bestias salvajes del fútbol http://superdemokraticos.com/es/laender/kolumbien/die-wilden-fusball-bestien/ Tue, 11 Oct 2011 07:15:34 +0000 http://superdemokraticos.com/?p=5247 Cuando hay fútbol, Iowa City se enloquece. Las calles son ríos de gente y la gente va vestida de negro y amarillo. Desde los zapatos hasta las cabezas. Las mujeres se pintan el símbolo de los Hawkeyes en la cara y los hombres lo llevan en los calzoncillos. Hay Hawkeyes completos, con sus plumas de peluche, patinando en los andenes y borrachos que insisten en que les choqués cinco. Antes del partido la gente se emborracha en los bares y luego del partido vuelve a emborracharse. Si los Hawkeyes ganan.

Hoy ganaron. Vi una pelea desde mi ventana, vi una mujer en tacones que se desvanecía y antes de caer al piso volvía a levantarse, vi varios tipos directamente en el piso y vi un mendigo con un letrero que lo acreditaba como miembro de la Small Penis Foundation. La gente se reía y metía monedas en el tarro. El tipo se estaba aprovechando de la histeria colectiva. Yo también. Caminaba por las calles y pensaba en el papel del intelectual en la sociedad. Aullidos, insultos, besos furtivos, gente caída. Todo en negro y amarillo. Nunca había visto tanta histeria colectiva.

Si el mundo fuera una aldea y la aldea fuera Iowa City, existirían solamente dos clases de personas en el mundo. Las bestias salvajes del fútbol y los intelectuales. Iowa City es la sede del Iowa Writers’ Workshop, del Iowa Playwrights’ Workshop, del Iowa Summer Writing Festival, del Non-fiction Writing Program y del International Writing Program. Si Iowa City no tiene el récord del mundo en programación literaria, por lo menos fue declarada Ciudad Literaria por la Unesco.

Yo estoy en el International Writing Program. Como escritora residente con otros 36 escritores de todas partes del mundo. Gente de Australia y Nueva Zelanda, de Europa Oriental y Europa Occidental, de Irlanda y Escocia, del Medio Oriente y del lejano Oriente, de África y Latinoamérica. Poetas, dramaturgos, novelistas, escritores de no ficción, cuentistas. Pero, en realidad, 37 escritores en Iowa City no significan nada. En Iowa City todo el mundo es escritor. Todo el mundo que no es bestia salvaje del fútbol.

El barman que nos sirve en FoxHead es poeta, la amiga de la recién conocida que espera a un hombre en la barra es crítica literaria, la recién conocida que espera a un hombre en la barra es profesora de inglés y el hombre al que espera es escritor. Novelista del Writer’s Workshop. Novelista aspirante, es decir. El tipo llega. Chaqueta de corderoy con parches en los codos y libros debajo el brazo. Luego de darnos las manos y los nombres, esto es lo que sigue:

–Así que eres escritora, ¿cuántos años tienes?

–39.

–¿Cuántos libros publicados?

–Tres.

María se ríe con la historia. María es la argentina del International Writing Program. Me dice que debí haberle contrapreguntado Y che, ¿a vos cuánto te mide? Es que miralos, me dice señalando a un transeúnte, miralos. El transeúnte lleva libros debajo del brazo, un puro y una boina. Miralos disfrazados. La risa de la argentina surge de para adentro y es contagiosa.

Yo preferí irme a hablar con Brandon. Brandon trabaja limpiando la escuela. Es la primera persona que conozco en Iowa City que no es escritor. Aunque, bueno, a veces dice que le gustaría o le hubiera gustado o podría haberle gustado escribir. Yo le cambio el tema. Brandon, vamos afuera.

Afuera de FoxHead uno siempre se encuentra con los fumadores del International Writing Program. Y con cualquier cosa. El sudafricano insultando a alguna bestia salvaje del fútbol que pasó insultando. El filipino tirado en el suelo porque se tomó demasiados whiskies, él que solo toma cerveza. La alemana aullando mientras tira golpes de karate. Una pareja, a lo lejos, en el frío, dándose el beso que no debería estarse dando ni la demás gente viendo.

En Iowa City solo hay partido los sábados y las bestias salvajes del fútbol dormitan toda la semana. Y nosotros, claro, también escribimos, participamos en paneles y ofrecemos lecturas. FoxHead no abre los lunes, ¿o es los domingos?

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La vuelta en coches separados o “Cómo mi Yo de doce años azuzó la lucha entre culturas” http://superdemokraticos.com/es/themen/burger/ruckfahrt-in-getrennten-autos-oder-wie-mein-12-jahriges-ich-dereinst-den-kampf-der-kulturen-aufheizte/ Fri, 03 Sep 2010 12:36:12 +0000 http://superdemokraticos.com/?p=1574

Tengo que hacer una confesión. Observando el profundo debate sobre la integración que en este momento se desarrolla en Alemania: Si, yo también fui alguna vez miembro de una iniciativa anti- islámica. O mejor dicho: yo también ha discriminado he discriminado como grupo a emigrantes provenientes del espacio cultural mahometano.

Eso sí, tengo que decir para acentuar la salvación de mi horra, que mis motivaciones no eran de ninguna manera las explicaciones blandengues que en este momento mueven a una parte de la población a radicalizarse (a la derecha) aprobando a un político en la afirmación de que en general los emigrantes representan una amenaza cultural. Que ellos – sea influido por la genética o por la cultura es en principio dejado de lado- no están dispuestos a integrarse ni tienen la capacidad de aprender y que la cultura alemana es tan poco respetada como los protagonistas del espacio cultural, los „Anfitriones -en el contexto de la migración una palabra falsa y terrible-.

Si Alemania podría „suprimirse“ como el político mentado dice, es algo que nos interesaba un carajo cuando yo todavía era activista. Yo sólo quería marcar goles! Tenía doce años, jugaba fútbol en el SC Aplerbeck 09, un equipo de provincia en los límites de la cuenca del Ruhr. En esa agrupación sucedía lo que la división escolar tripartita sabía impedir: Ciudadanos- la mayoría de ellos hijos de trabajadores extranjeros  se chocaban, prácticamente sin freno, unos contra otros. Con el resultado limitado: Hasta el día de hoy me veo junto a otros siete chicos clase media, la mayoría de ellos rubios como el trigo, yendo después de un juego a ver al entrenador (padre de un campañero de equipo, alemán) y decir: „No queremos jugar con los Marokks.“ El entrenador preguntó: ¿por qué?. Nosotros: porque nunca pasan la pelota, ¡si acaso entre ellos!“.

Lo que desde la perspectiva actual me sorprende de esa acción políticamente incorrecta y completamente discriminatoria de nuestros siete compañeros marroquíes (y lo que la diferencia del ideologizado debate actual), es el pragmatismo. Uno podría haber, si ya estaba en eso, en aquél momento dicho realmente tantas cosas que en ese equipo no funcionaban como introducción a grupos biculturales. Uno podría haber imitado los clásicos excesos de esa cultura del honor, con ese burbujeante: „eh, ¿me estás provocando?, cuando en los vestuarios uno miraba demasiado tiempo en la misma dirección. Nos podríamos haber enfadado por la poca valoración de nuestras estructuras familiares, sobre todo de nuestras madres, que se desarrollaban en diálogos dadaistas como „haste pepa, hijo de puta“- „tu mismo hijo de puta“- „ea, ¿acabas de mentar a mi madre?“.

Quizás fuera arrogancia, la que se expresaba con indulgencia y la que nos transmitían nuestros padres: „esas son por lo general personas muy sencillas, que no la tienen fácil aquí.“ Tal vez fuera el hijo del médico marroquí, que también jugaba en nuestro equipo y era tan distinto a sus compatriotas, poniendo con eso una gran señal para diferenciar que las escaramuzas agresivas en primer lugar son un problema social y recién entonces -una expresión específica de- un problema cultural.

Quizá se debiera a nuestro entrenador, un conciliador montador de calefactores, que supo mantener bajo control nuestra revuelta de fuego de paja. No en el crear „compadrazgos“ interculturales u organizando que nos visitáramos en nuestras casas o ese tipo de cosas que están de moda. El simplemente organizó antes del siguiente juego una charla honesta. Cuando alabó a los hermanos El-Fassi por „alguna vez“ pasar la pelota, esbozó una sonrisa anchan. Luego, desde el margen de la cancha, festejó sus jugadas hasta subirlos al cielo, hasta que todos lo „hacían“ de vez en cuando y volvió a tirarlos a las nubes cuando -después de un buen pase intercultural- marcamos el gol de la victoria y terminamos los quince, tirados sobre la tierra roja.

Que el entrenador, el alemán, nos haya dicho en el viaje de vuelta que: hoy „fue mejor“, pero que „ellos“ de todas formas „naturalmente“ no llegarían muy „lejos“ en „este país“ y nos alabara por tenerles paciencia,  es la fea nota de pie de página de esta, en realidad, historia muy bonita.

Traducción Rery Maldonado

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La ciudad como cuerpo y como chiste http://superdemokraticos.com/es/themen/koerper/die-stadt-als-korper-und-witz/ Tue, 03 Aug 2010 14:31:05 +0000 http://superdemokraticos.com/?p=565

Yo como un niño en la ciudad.

• Voy por la calle dentro de un taxi observando el cuerpo de las personas que caminan por la ciudad. Observo si sus cuerpos se adaptan a Montevideo o si es Montevideo la que se adapta a sus cuerpos. Voy acurrucado en la parte trasera del taxi porque soy grande, mido un metro con noventa, y en los taxis de Montevideo hace varios años se ha instalado una mampara protectora que separa al chofer de los pasajeros por temas de seguridad. Para los grandes, como yo, es muy difícil viajar en un taxi ya que siempre tenemos que ir de costado porque en posición normal nuestras rodillas chocan con la mampara. Si el taxi frena de golpe, nos golpeamos la cara contra la mampara. Si el taxi choca, es muy probable que nos rompamos un diente o nos fracturemos algún huesito de la cara. Los taxis montevideanos no están hechos para los cuerpos montevideanos.

• Desde el taxi veo los hábitos de circulación de los cuerpos montevideanos en relación a la ciudad. Me fijo como nos movemos entre las venas de esta capital, como se cruzan los ciudadanos en sus arterias principales, como se aglomeran en sus espacios abiertos, como chocan contra sus huesos, como doblan en sus articulaciones, como se esconden en sus agujeros. Si mi ciudad fuese un cuerpo, ¿qué parte de la ciudad sería el sexo?

• Primero pensé que serían los hospitales. Allí nacen los niños, allí se mezclan los líquidos enfermizos de la gente, allí mueren, allí nacen, allí empiezan y terminan las grandes masas de ciudadanos. Pero después me doy cuenta que el sexo es más que eso, que necesito buscar qué parte de la ciudad se reproduce, se enfiesta, goza de si misma. Si quisiera ser hipócrita, diría que el sexo de la ciudad se encuentra en cada cama de nuestros hogares… mentira!

• Uruguay tiene una enfermedad terminal desde el punto de vista de la reproducción. Su población no crece y ya de por si es muy pequeña, sus pocos jóvenes migran tempranamente. Somos escasos tres millones y medio de personas, y parece que no tuviésemos las ganas suficientes como para crecer. No da para plantear una imagen de país en donde las camas son una fiesta. No, las camas de este país son más para dormir que para otra cosa.

• Sin embargo cojemos y nos reproducimos y nos enfiestamos, pero no somos muchos, es más, somos bastante pocos, pero estamos uniendo adeptos, estamos evangelizando ciudadanos. Me incluyo porque siempre voy a estar en el sexo de la ciudad, lo prefiero mil veces a sus brazos trabajadores, a su cabeza innovadora o a sus pies ágiles. Siempre busco el sexo de mi ciudad, ese acceso a lo escondido, al placer, al exceso, lo obsceno, la bella perla milagrosa en medio de lo sanguinolento y mugroso. Hay que meterse en el río para encontrar las pepitas de oro.

• Mi ciudad es un cuerpo viejo y nosotros somos viejos en la ciudad. Somos un país joven – todavía no cumplimos doscientos años que igual ya estamos festejando aunque nos falte oficialmente unos veinte años- pero estamos muy viejos. Así me presenté yo al inicio de todo este juego de escritura como hace 5 ensayos atrás. “Soy un viejo en el cuerpo de un joven” y lo mismo le pasa a la ciudad. Su estado natural es el de la lentitud, la tristeza y la nostalgia. Al menos así lo sentimos… sentíamos…

• Algo está pasando: una suerte de Benjamin Button a escala país- ja, sé que la comparación es espantosa pero no me logro acordar del otro libro más culturoso que trataba de la misma historia- . La ciudad y su gente, a medida que pasa el tiempo, han empezado a rejuvenecer. No estamos ni cerca de ser niños, ni adolescentes ni mucho menos jóvenes treintañeros. Pero hay una brisa de adultez que está recorriendo los suelos de nuestra patria. Como si derepente hubiésemos pasado de los 70 años a los 50. Entonces queremos coger un poquito más, tenemos alguna esperanzas y expectativa de vida, de que nos queda un tiempo por delante, hasta nos animamos a jugar un partiditos de futbol y ganarlo si un milagro nos ayuda!

• Algo está cambiando, Uruguay ha salido de la vejez y entro en la madurez, con un poco de suerte se cumpla aquel chiste de quino. Tal vez Uruguay sea aquel chiste. JA! Ojalá.

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La vida según Quino

… Pienso que la forma en que la vida fluye está mal. Debería ser al revés: Uno debería morir primero para salir de eso de una vez.

Luego, vivir en un asilo de ancianos hasta que te saquen cuando ya no eres tan viejo para estar ahí.

Entonces empiezas a trabajar, trabajar por cuarenta años hasta que eres lo suficientemente joven para disfrutar de tu jubilación.

Luego fiestas, parrandas, alcohol. Diversión, amantes, novios, novias, todo, hasta que estés listo para entrar a la secundaria…

Después pasas a la primaria y eres un niñ@ que se la pasa jugando sin responsabiliddes de ningún tipo…

Luego pasas a ser un bebé, y vas de nuevo al vientre materno, y ahí pasas los mejores y últimos 9 meses de tu vida flotando en un líquido tibio, hasta que tu vida se apaga en un tremendo orgasmo…

¡¡¡ESO SÍ ES VIDA!!!

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El equipo internacional http://superdemokraticos.com/es/editorial/die-internationalmannschaft/ http://superdemokraticos.com/es/editorial/die-internationalmannschaft/#comments Sun, 11 Jul 2010 22:31:22 +0000 http://superdemokraticos.com/?p=449 Lo siento chicos, lo siento chicas, mientras se pueda escribir un poquito sobre fútbol. Desde el Mundial de Fútbol de 2006, que tuvo lugar en Alemania y que hizo propaganda con el slogan “como invitado con los amigos”, uno ya no se asombra de que la bandera alemana sea puesta en exposición pública. Lo que en 2006 todavía sorprendía sea convertido en 2010 en normalidad. La decoración nacional por todas partes sirve para que yo piense todos los días en Alemania en mi rol como alemana (pasaporte). Tengo que pensar en eso y siempre me resulta un poco incómodo. Cuán alemana era cuando me mudé a mi primer departamento cuando trabajaba como Aupair en Francia, cuando vi mi primer eclipse total de sol en Londres, cuando viví en Hungría mi primera anestesia total o cuando por primera vez me bañe en Bolivia en un río transparente?

Cuando fui a la escuela y mientras era estudiante en los 80s y 90s podía contar las banderas que había visto con los dedos de una mano. No habían. En el diccionario había una entrada “Bandera”, junto a todas las banderas del mundo, pero a ella nadie la sacaba de su caja. Ella era un símbolo abstracto. Algunas veces colgada de edificios públicos, a media asta por luto con rango internacional o en el mástil de los contextos europeos. Cuando mi familia hacía vacaciones en Dinamarca, la bandera danesa ondeaba delante de todas las casas de madera. Yo pensaba: Nuestra bandera es fea, la danesa es mucho más bonita. ¿Soy danesa?

Y ahora: Autos, ventanas, balcones, jardines, vuvuzelas, incluso partes del cuerpo (brazos, piernas, mejillas) llevan la bandera. Hace poco vi como una mujer gorda, enfundada en un vestido de tigre, le tatuaba una bandera en la calva de solarium a su marido. Una calva en negro-rojo-dorado… Estoy confundida: ¿De dónde viene este nuevo amor por la bandera de los alemanes? ¿Cuándo ha desaparecido el peso (“No puedo sentirme orgullosa de mi país, después de todo lo sucedido”, los seis millones de argumentos, sobre los que habla Jo Schneider en su ensayo. La responsabilidad histórica que algunos, como alemanes, llevan a cuestas)? Porqué incluso yo me pinto una bandera en el brazo? ¿Nos hemos vuelto todos olvidadizos con la historia?

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La nueva cultura hincha alemana tiene quizá que ver con esta alegría colectiva, porque es verano, porque estamos en la calle gritando juntos, porque es divertido identificarse con algo, no tanto con un sentimiento nacional como con un Sportmanschip y hombres guapos (Yes, Ladies!) Por que la selección nacional se ha convertido en una selección internacional, con jugadores como Mensut Özil, Boateng y Piotr Trochowski que son hijos de migrantes, que son jóvenes, que juegan con otras reglas, que no son jerárquicos, que de alguna manera no parecen alemanes (si beber cerveza, el pesimismo y el autoritarismo son lo “alemán”). Porque ahora juegan como los daneses -escriben al menos los diarios.

De todas maneras nunca podré dejar de catalogar la marea de banderas como algo peligroso. Los símbolos nacionales llevan esa ambivalencia consigo, esa amenaza, de la que también habla Gabriel Calderón: “La historia/Siempre pronta a reaparecer en cualquier momento/A caer con toda su furia en el presente.” Lastimosamente se mezclan Neonazis en la masa de fans de futbol.

Más ambivalente es todavía el himno nacional alemán, que últimamente también es cantado claramente en público. La melodía proviene de la pluma del compositor austriaco Joseph Haydn. Lo compuso en Viena como base para el himno al emperador de los habsburger, basado a su vez en una canción popular croata. El texto lo escribió el escritor alemán Dichter Heinrich von Fallersleben en 1841 como “Canción alemana” en la entonces isla británica de Helgoland. Trata entre otras cosas sobre las fronteras del imperio alemán muy desunido en el siglo XIX, es el intento de representar ese desgarramiento interno. Esa isla en el mar del norte, que Alemania cambió después de la Primera Guerra Mundial por la colonia de Zanzíbar, sirvió después de la Segunda Guerra Mundial como puerto para los submarinos por los nacionalsocialistas en el norte. Los militares ahuecaron la isla como un queso suizo, con pasadizos subterráneos entre los búnkeres, que fueron volados por los aires después de la guerra. Una de las mitades de la isla se partió y hundió en el mar. Hoy es Helgoland la meca de los observadores de pájaros (Urias). Sólo se canta la tercera estrofa –en la que no se enumeran las fronteras.

Si se trata de detalles cuando hablamos de la historia, no pueden haber símbolos reconocidos por todos (banderas, monumentos). Creo cada vez más en que del pasado de determinadas existencias, somos transeúntes de la historia, transeúntes en la historia, pequeña microscópica (como dice Lena Zúñiga), pero cada uno importante en su lugar. Donde estaremos mañana, en qué historia, depende de nosotros. No de una bandera.

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Este es el corrido del caballo blanco http://superdemokraticos.com/es/themen/geschichte/der-corrido-des-weisen-pferds/ http://superdemokraticos.com/es/themen/geschichte/der-corrido-des-weisen-pferds/#comments Sun, 11 Jul 2010 06:39:54 +0000 http://superdemokraticos.com/?p=450 Siempre me ha inquietado la frase de José Alfredo Jiménez que dice: “Iba con la mira de llegar al norte / habiendo salido de Guadalajara”. La canción a la que pertenece se llama “El corrido del caballo blanco”. La imagen, que data de finales de los cincuentas del siglo XX, describe el periplo experimentado por un Chrysler modelo 57. “El corrido del caballo blanco” es una especie de On the road. José Alfredo como un Jack Kerouac que en lugar de un Dodge desvencijado monta un Chrysler rumbo al norte. Ambas obras obedecen a una misma época. Siempre me ha inquietado la relación que existe entre la Generación beat y los cantantes vernáculos mexicanos. Pienso en Javier Solís como nuestro Gregory Corso local. Si algo me ha enseñado la Historia es que absolutamente todos los pueblos nos componemos de balones de fútbol, novias amargas y lecciones de moral.

La Historia es aquel caballo blanco al que hace referencia José Alfredo. Si algo he aprendido de la Historia es que la única salida a sus conflictos la encuentra el cielo de las canciones. En este sentido, la Historia es lo más importante en mi vida cotidiana. Es cierto, la Historia se puede medir en muertos, en guerras, en levantamientos. Pero su registro siempre será inexacto. La única forma eficaz para pulsar la Historia es la música. Antes que cualquier recuerdo, al pensar en la Historia evocamos nuestro soundtrack personal. Nadie recuerda tantos datos como canciones.

Siempre que escucho “El corrido del caballo blanco” pienso sólo en dos cosas: mujeres y fútbol. Es decir: repaso la Historia y mi Historia. Después de dos matrimonios (como dice Fogwill: no me separo, me echan) mi único objetivo es comprarme un par de mesitas (o construírmelas yo mismo, como me sugirió alguien) para comer frente al televisor. Mientras tanto, pienso que el caballo blanco es la Selección Mexicana de fútbol, que habiendo salido un domingo de Guadalajara murió frente a Argentina, que murió frente a Alemania, que murió frente a España, y con ella mi Historia con el Mundial Sudáfrica 2010.

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ISLA DE ENCANTA http://superdemokraticos.com/es/themen/geschichte/isla-de-encanta/ http://superdemokraticos.com/es/themen/geschichte/isla-de-encanta/#comments Fri, 09 Jul 2010 06:48:31 +0000 http://superdemokraticos.com/?p=445 La historia no habla, la historia se acumula. Cuando Holanda le ganó a los alemanes en la semifinal de la Copa de Europa en 1988, cosecharon nuestros vecinos el mercado anual, que ese día tenía lugar en la ciudad fronteriza, y pintaron las aceras de naranja. Cuando ganaron ellos la final, volaron por los aires los canales en Ámsterdam. Dos años más tarde, cuando la revancha tenía que tener lugar, la aduana cerro las fronteras preventivamente. Nadie más pudo ir de un lado a otro.

Mi abuelo tenía todavía puesto el paracaídas equivocado sobre la tierra plana, cuando alguien le disparó a su avión, 1940. Él se ocultó, se dice, mucho tiempo con una familia holandesa hasta que pudo volver a su pueblo natal pangermánico, como inválido de guerra.

El pueblo natal, la ciudad de frontera, las colinas y los bosques en los márgenes, todavía están llenos de cráteres y zanjas, trincheras y huellas de bombas, búnkeres y posiciones militares. Pero las personas en el asilo de ancianos no los recuerdan. Las zanjas fueron hechas en la Primera Guerra Mundial, dicen.

Lo que históricamente no puede ser cierto

El pueblo quedó en Holanda después de la guerra, mi madre es holandesa de nacimiento. En 1963 volvió a ser alemán. Mi madre es alemana. Después de su divorcio, cinco años trascurridos desde la Reunificación alemana, volvió a usar su nombre de soltera y se mudó otra vez a Holanda.

La democracia nos protege, la democracia nos mueve a participar, pero en realidad nos vuelve indolentes. Corre el partido de futbol en la tele. Lo miramos. El gobierno utiliza la conjunción de euforia y pasividad para despachar medidas insolentes. El fin de la igualdad en el sistema sanitario y muchas otras.

Pero no hablemos del gobierno

Hablemos de futbol.

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