90s – Los Superdemokraticos http://superdemokraticos.com Mon, 03 Sep 2018 09:57:01 +0000 es-ES hourly 1 https://wordpress.org/?v=4.9.8 Jugo de naranja http://superdemokraticos.com/es/themen/koerper/orangensaft/ http://superdemokraticos.com/es/themen/koerper/orangensaft/#comments Thu, 05 Aug 2010 07:00:30 +0000 http://superdemokraticos.com/?p=573

Desde que tengo uso de la memoria he querido ser otra cosa. A los seis años me echaba bocarriba en el patio de casa y miraba a las estrellas; estaba seguro que allá me esperaban mis verdaderos congéneres. Unos extraterrestres idénticos a mí dirigían sus miradas a la tierra y las recibía en forma de luz. Durante el día nos comunicábamos a través de dibujos en las nubes.

Adolescente, quise cambiar de color de ojos. Estuve muy cerca de comprar unos horrendos lentes de contacto azules, pero gracias a la pobreza no lo conseguí. Los 90’s fueron una época en donde una mañana tu mejor amigo tocaba a tu puerta, le abrías y lo encontrabas sonriendo con unos extraños ojos color jade. Tu amigo se había transformado en un muñeco diabólico, pero no le decías nada.

Nunca olvidaré una tarde alucinógena: llegados a cierto punto, mi amigo comenzó a llamarme “jugo de naranja”. Para su percepción, mi cuerpo se había disuelto completamente y me veía como un líquido anaranjado adentro de un vaso. Al inicio nos reíamos como unos idiotas, hasta que me puse demasiado paranoico y comencé a exigirle que me explicara qué estaba sucediendo. Tampoco me hacía gracia su mechón de pelo rubio, siendo alguien tan moreno le lucía ridículo.

Teníamos quince, estas cosas podían ocurrir.

Años más adelante, molesto por ser tan delgado, quise llenarme de músculos y comencé a asistir a un gimnasio junto a mi camarada, quien vivía torturado por su gordura. Las mujeres le huían y le reventaba que a mí no me fuese tan mal. Éramos contrarios casi en todo. Nuestro instructor resultó ser un famoso medallista de las olimpiadas especiales y su cuerpo estaba hiperdesarrollado de la cintura para arriba. Como primera cosa nos recetó una dieta que era una bomba proteínica, la que al poco tiempo convirtió a mi amigo en la versión chichimeca de Hulk, mientras a mí me infló y luego me desinfló, dejándome casi sin fibra muscular.

Después del experimento anabólico, nuestros caminos se separaron y nos dejamos de ver durante mucho tiempo. Muchísimo. No fue sino hasta hace un par de meses, cuando  me conducía por el Centro y sentí un pálpito horrible en el pecho. Volví la mirada y era el cuerpo de mi amigo, tendido, acribillado sobre el asfalto.

Ahora intento contarle que todavía me echo bocarriba a mirar las estrellas. Que redacto en la página los mensajes de aquellos Alanígenas y sus amigos. Pues ellos me van indicando la necesidad de transformarme, de acuerdo con las circunstancias.

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El equipo internacional http://superdemokraticos.com/es/editorial/die-internationalmannschaft/ http://superdemokraticos.com/es/editorial/die-internationalmannschaft/#comments Sun, 11 Jul 2010 22:31:22 +0000 http://superdemokraticos.com/?p=449 Lo siento chicos, lo siento chicas, mientras se pueda escribir un poquito sobre fútbol. Desde el Mundial de Fútbol de 2006, que tuvo lugar en Alemania y que hizo propaganda con el slogan “como invitado con los amigos”, uno ya no se asombra de que la bandera alemana sea puesta en exposición pública. Lo que en 2006 todavía sorprendía sea convertido en 2010 en normalidad. La decoración nacional por todas partes sirve para que yo piense todos los días en Alemania en mi rol como alemana (pasaporte). Tengo que pensar en eso y siempre me resulta un poco incómodo. Cuán alemana era cuando me mudé a mi primer departamento cuando trabajaba como Aupair en Francia, cuando vi mi primer eclipse total de sol en Londres, cuando viví en Hungría mi primera anestesia total o cuando por primera vez me bañe en Bolivia en un río transparente?

Cuando fui a la escuela y mientras era estudiante en los 80s y 90s podía contar las banderas que había visto con los dedos de una mano. No habían. En el diccionario había una entrada “Bandera”, junto a todas las banderas del mundo, pero a ella nadie la sacaba de su caja. Ella era un símbolo abstracto. Algunas veces colgada de edificios públicos, a media asta por luto con rango internacional o en el mástil de los contextos europeos. Cuando mi familia hacía vacaciones en Dinamarca, la bandera danesa ondeaba delante de todas las casas de madera. Yo pensaba: Nuestra bandera es fea, la danesa es mucho más bonita. ¿Soy danesa?

Y ahora: Autos, ventanas, balcones, jardines, vuvuzelas, incluso partes del cuerpo (brazos, piernas, mejillas) llevan la bandera. Hace poco vi como una mujer gorda, enfundada en un vestido de tigre, le tatuaba una bandera en la calva de solarium a su marido. Una calva en negro-rojo-dorado… Estoy confundida: ¿De dónde viene este nuevo amor por la bandera de los alemanes? ¿Cuándo ha desaparecido el peso (“No puedo sentirme orgullosa de mi país, después de todo lo sucedido”, los seis millones de argumentos, sobre los que habla Jo Schneider en su ensayo. La responsabilidad histórica que algunos, como alemanes, llevan a cuestas)? Porqué incluso yo me pinto una bandera en el brazo? ¿Nos hemos vuelto todos olvidadizos con la historia?

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La nueva cultura hincha alemana tiene quizá que ver con esta alegría colectiva, porque es verano, porque estamos en la calle gritando juntos, porque es divertido identificarse con algo, no tanto con un sentimiento nacional como con un Sportmanschip y hombres guapos (Yes, Ladies!) Por que la selección nacional se ha convertido en una selección internacional, con jugadores como Mensut Özil, Boateng y Piotr Trochowski que son hijos de migrantes, que son jóvenes, que juegan con otras reglas, que no son jerárquicos, que de alguna manera no parecen alemanes (si beber cerveza, el pesimismo y el autoritarismo son lo “alemán”). Porque ahora juegan como los daneses -escriben al menos los diarios.

De todas maneras nunca podré dejar de catalogar la marea de banderas como algo peligroso. Los símbolos nacionales llevan esa ambivalencia consigo, esa amenaza, de la que también habla Gabriel Calderón: “La historia/Siempre pronta a reaparecer en cualquier momento/A caer con toda su furia en el presente.” Lastimosamente se mezclan Neonazis en la masa de fans de futbol.

Más ambivalente es todavía el himno nacional alemán, que últimamente también es cantado claramente en público. La melodía proviene de la pluma del compositor austriaco Joseph Haydn. Lo compuso en Viena como base para el himno al emperador de los habsburger, basado a su vez en una canción popular croata. El texto lo escribió el escritor alemán Dichter Heinrich von Fallersleben en 1841 como “Canción alemana” en la entonces isla británica de Helgoland. Trata entre otras cosas sobre las fronteras del imperio alemán muy desunido en el siglo XIX, es el intento de representar ese desgarramiento interno. Esa isla en el mar del norte, que Alemania cambió después de la Primera Guerra Mundial por la colonia de Zanzíbar, sirvió después de la Segunda Guerra Mundial como puerto para los submarinos por los nacionalsocialistas en el norte. Los militares ahuecaron la isla como un queso suizo, con pasadizos subterráneos entre los búnkeres, que fueron volados por los aires después de la guerra. Una de las mitades de la isla se partió y hundió en el mar. Hoy es Helgoland la meca de los observadores de pájaros (Urias). Sólo se canta la tercera estrofa –en la que no se enumeran las fronteras.

Si se trata de detalles cuando hablamos de la historia, no pueden haber símbolos reconocidos por todos (banderas, monumentos). Creo cada vez más en que del pasado de determinadas existencias, somos transeúntes de la historia, transeúntes en la historia, pequeña microscópica (como dice Lena Zúñiga), pero cada uno importante en su lugar. Donde estaremos mañana, en qué historia, depende de nosotros. No de una bandera.

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Una juventud llena de culpa tiene consecuencias http://superdemokraticos.com/es/themen/geschichte/eine-jugend-voller-schuld-hat-folgen/ http://superdemokraticos.com/es/themen/geschichte/eine-jugend-voller-schuld-hat-folgen/#comments Tue, 06 Jul 2010 16:57:33 +0000 http://superdemokraticos.com/?p=424

A veces me pregunto en qué pensaban nuestro padres cuando pasaban por la sección de literatura para niños y jóvenes en los 80 y 90. “Uy, ¿un libro sobre un auxiliar de artillería de catorce años, que fue asesinado en los últimos día de la guerra? ¡Nos lo llevamos! Y “Oh, un libro sobre un viaje en tren a Birkenau y al final todos están muertos ¡Ese lo llevamos también!” o: “Oh lala un libro sobre un comunista de la resistencia que fue torturado en una cárcel de la GESTAPO hasta la muerte! De ese nos llevamos de una: tres.”

No importa en qué pensaban, me enseñaron a hacer cuentas con cifras en millones. 42.000 espectadores entran en el estadium de mi ciudad natal, me imagino una cantidad mil veces superior, completamente vendido, mil estadiums en el cielo como en papel cuadriculado. Lo que hacen niños de nueve años, cuando se le dice incesantemente: “seis millones”.

En el bachillerato cogió la posta el profesor de historia: un conservador que nos mostró la película de Joachim Fest sobre Hitler e intentó persuadirnos de que sin el carisma de esa persona, las cosas no hubieran ido tan lejos. Un marxista que hablaba mucho sobre la crisis del capitalismo y sobre las conexiones del gran capital prusiano, con la ascensión al poder de Hitler. Un intelectual, cuya esposa era psicoanalista, leyó con nosotros las “Fantasías Masculinas” (Männerfantasien) de Klaus Theweleit e intentó convencernos del admirable papel que tenían los cuarteles para cadetes prusianos.

No importa que variantes interpretativas fueran puestas por delante, una juventud en la Alemania del oeste, en los años 80 y 90, estaba continuamente teñida de oscuridad. Imperaba un bombardeo continuo de preguntas con una culpa monstruosa. En ese sentido ya podían nuestros padres decir mil veces que no les importaban los pueblos, las naciones, los madres patrias, la culpa era definitivamente nuestra. ¿Sino por qué nos hablaron una y otra vez sobre ella? ¿Por qué compraron los libros? ¿Por qué callan nuestros abuelos? ¿por qué sino, tantas veces se usa la palabra: alemán, en relación a la muerte? El ejército alemán, los campos alemanes, el Führer alemán, ¿la muerte alemana?

Hoy en día esa “pedagogía negra” es denunciada en todas partes. Personas tontas, con un entendimiento de moral pasado por agua, que se definen así mismas como “neo conservadores”, escriben para revistas académicas lustrosas: que lo “políticamente incorrecto” es lo nuevo “políticamente correcto” y que el Mainstream de los liberales de izquierda es totalitario. Se crean alianzas poco ortodoxas entre liberales, libertarios y fuerzas nacionalistas, que se hacen fuertes contra la supuesta “prohibición de pensamiento” y denuncian la “discriminación”. También cuando una casi diabólica lectora de noticias con un “una a veces puede decir…” timbre en la voz, alaba la organización de los juegos olímpicos el 36 (todavía no ha sucedido, pero pasará). Los idiotas nos llevan la ventaja.

Si alguien dijera ahora que eso radica en que las cabezas de ese debate, así como muchos alemanes de a pie aburridos de la historia, fueron apabulladas en la infancia con demasiados libros críticos sobre el Nacional Socialismo, yo le respondería simplemente: Nunca son demasiaos! El argumento de la Political Incorrectness que dice estar harta de los protagonistas de estos temas, es lo más estúpido, dependiente y descubierto. Ese “era tan enervante. Desde entonces no tengo ninguna gana de ver esa propaganda de la consternación” se escucha decir también entre los civiles comunes y corrientes con más frecuencia. No puedo leer lo suficiente a Freud, como me gustaría citarlo aquí.

Uno no tiene que ser un marxista para entender en él, el sentido de la escritura de la historia y ver que sus caminos confusos deben ser explícitos, para que las personas con corazón y entendimiento puedan decir: “¡Nunca más!” siempre. Basta con una pizca de honestidad consigo mismas. Si alguien viniera a decirme: “debe pasar algo bueno”, entonces le entregaría la biblioteca del horror de mi juventud y la despacharía con esas palabras que, también nuestros abuelos de un tiempo lejano al del “Pasado” dirán: “A caso me han hecho daño???”

Es cierto, nosotros queremos –contrario a lo que querían nuestros abuelos, que consecuentemente encubrían el pasado con el pasado- ser honestos: ¡A ocurrido de manera natural! Esas lecturas fueron lo más mórbido que uno pueda imaginarse. Me dejaron confiado en un caos sentimental entre la piedad y el placer voyuerista sobre la destrucción total. Lo mejor fue que tuve que enfrentarme muy temprano, precisamente con las emociones de mi ser. Noté pronto que llevaba la mugre conmigo. No solamente porque era alemán. Pero porque era alemán fui obligado a tener que hacer ese análisis. Ahora lo aprecio como un privilegio.

Si algo he aprendido gracias a ese privilegio de la historia de mi país, es que junto a todos los revisionismos y los intentos de minimizarla, también desde columpios deconstructivistas à la “Qué es un camino confuso? Están prohibidos. El que ya de niño se ha enfrentado de tu a tu con la dicotomía “bueno” / “malo” y noto que la frontera corría a lo largo de la propia familia, incluso dentro de la propia persona, es educadamente poco tolerante contra la intolerancia gloriosa de los explotadores de la tolerancia. El conoce al enemigo.

Entre tanto puedo imaginarme perfectamente que lo que pensaban mis padres cuando llenaron las estanterías con metros de guerra, huida y destrucción. Querían hacer de sus hijos personas decentes. Querían que nosotras también “aprendamos” algo de la historia, lo que Adorno frente a la contemplación de la catástrofe humana habría opinado o como en una cancioncita pacifista de Joan Baez, pero eso aquí no viene a cuento. Mis padres querían mostrarme, que uno no puede ver todo “así o así”, sino que  a veces sólo “así”. Y que las emociones del carácter que tenemos, deben preferir a los otros. A esos padres debería construírseles un monumento. Eso es para mí el verdadero conservadurismo.

traducción: Rery Maldonado

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Dioses invisibles http://superdemokraticos.com/es/laender/peru/unsichtbare-gotter/ http://superdemokraticos.com/es/laender/peru/unsichtbare-gotter/#comments Tue, 29 Jun 2010 07:22:24 +0000 http://superdemokraticos.com/?p=331 (Historia, al igual que Pasado, es un concepto impreciso; la historia persigue al presente y a veces lo alcanza y se enlazan en un beso apasionado o una pelea Vale todo)

La Historia Universal y del Perú se presentó a mí por primera vez durante la primaria escolar. No recuerdo la fecha de ninguna batalla pero sí los recorridos por el Museo de la Nación observando huacos, vasos ceremoniales, telares de la cultura paracas, el tumi de oro. Estudiando el estilo de vida de las civilizaciones prehispánicas, sin tocar ni apoyarte.

Recuerdo con especial afecto el piso desocupado, las salas de exposiciones desérticas donde mi novio del colegio y yo nos dimos tantos besos, interrumpidos por eventuales pasos de restauradores y funcionarios.

Recientemente se definió la creación del Museo de la memoria (tras la difusión del informe elaborado por la Comisión de la Verdad y Reconciliación) en honor a los miles de desaparecidos en la época de violencia entre senderistas y militares, con el pueblo de por medio. Sin embargo muchos se oponen asegurando que es mejor dejarlo atrás simplemente.

No pongo en duda los hechos, sino las palabras, las intensiones, los intereses, algunos mensajes a la nación. Aunque si cuestiono a los medios que informan los hechos, puedo concluir que no estoy segura de casi nada.Ahora siento que la historia es lo que estamos haciendo en este momento. No dudo de las incomparables crónicas del indio Guamán Poma de Ayala, con ilustraciones que hasta hoy influyen en los artistas plásticos peruanos, elaboradas mediante la recopilación de testimonios que narran el esplendor y sangrienta caída del imperio inca. La dramática escena donde un fraile empuñando la biblia compele al emperador Atahualpa a rendirse en nombre de Dios, tras lo cual el inca examina aquel objeto y considerándolo inútil, lo arroja al suelo, desatando la ira de los españoles, arreando los caballos y avivando el fuego enemigo. Atahualpa es tomado prisionero y colma una habitación de oro para pagar por su libertad, los invasores españoles se reparten las riquezas y lo ejecutan de todas formas.

Visité el Cuarto de rescate en Cajamarca, que resplandece de vacío, es una habitación vacía como ninguna otra. Los dioses del Perú eran visibles: la madre tierra, el sol, las montañas, las lluvias; y su cultura era oral. Aún hoy en las zonas rurales se rinde culto a la naturaleza, que nos alimenta y que será magnánima y fértil con nosotros, si la respetamos. Mientras el “mundo moderno” repara lentamente en la conveniencia de este sencillo acuerdo, cuando la situación es irreparable, estas poblaciones son amenazadas e irrespetadas sistemáticamente al no ser consultadas ni atendidas por el gobierno antes de privatizar sus tierras y venderlas a compañías petroleras o madereras.

Se percibe amargura por el historial de derrotas bélicas (y futbolísticas), siempre fuimos muy inocentes o torpes según reprochan aquellos ancianos que afirman conocer la verdadera historia, la que no se escribió en los textos escolares. Por otro lado el glorioso imperio de los Incas es motivo de orgullo, al igual que las prodigiosas construcciones prehispánicas, algunas de una sofisticación tal que un grupo alucinado de estudiosos atribuye su autoría a los extraterrestres.

Pero es en lo vivido que he aprendido más: los 90s y 00s, cuando las luchas pasaron por mi calle y mi televisor, y asumí la decisión de atenderlas o no. Aprendí del engaño y la corrupción en la clase política, sobre el tedio y la indiferencia que esto ocasiona en la población. Que los medios, los empresarios, congresistas y etcéteras se venden al mejor postor en reuniones que, durante todo el gobierno de Alberto Fujimori, fueron registradas en una súper colección de videos caseros llamados Vladivideos, que aún circula entre los interesados en el más negro de los mercados. Que el pueblo re-reeligió como gobernante a un dictador que respaldó un grupo paramilitar disfrazado de servicio de inteligencia y robó descaradamente el patrimonio del país, porque “era firme y hacía obras”. Pongo en duda el sistema moral que rige a la mayoría de electores y la postura de evasión que los jóvenes adoptamos por defecto hasta que con suerte, un día estamos dispuestos a asumir causas más grandes, más importantes.

Maxi es una mujer que trabajó en mi casa cerca de quince años. Me enseñó a cantar en quechua, tocaba la guitarra y sufría un terrible insomnio, peor que el mío. Cuando la conocí ella tendría 16 años y yo alrededor de 6, ella afirma que yo me ponía el pantalón al revés, pero cuestiono eso también. Maxi adolescente había llegado a Lima huyendo del terrorismo. Era natural de Ayacucho, cuna de Sendero luminoso y sin lugar a dudas la zona más azotada por las violentas acciones de ésta agrupación, y de los militares que acusaban, detenían y asesinaban a los pobladores sin mayores pruebas. Maxi presenció de niña cosas terribles y tenía pesadillas dolorosas y recurrentes. Por las noches estudiaba periodismo y después de graduarse dejó de trabajar en casa. De vez en cuando regresaba a Ayacucho a cuidar a su madre, asustada porque el asesino de su padre rondaba y la amenazaba. Maxi conoce sus derechos y es valiente así que lo identificó y denunció, pero el proceso no ha prosperado. Ahora trabaja en la selva en un programa de radio producido por una entidad que busca orientar a un segmento de los campesinos dedicados al cultivo de coca hacia otras áreas, esta vez el hostigamiento provine del narcotráfico.

La última vez que la vi fue en un concierto. Deleitó al público con cuatro temas en un recital de mujeres intérpretes de música andina, acompañada por un legendario violinista. Su interpretación es muy intensa, transmite tanta emoción con su voz, cierra los ojos y se mece suavemente marcando el ritmo. Es la única cantante que me conmueve hasta las lágrimas, cuando me ve llorar se ríe y me abraza.

En este video podemos ver a Parwa del Perú (nombre artístico de Maxi) durante una presentación en el concierto Voz y fuerza de Warmi, en abril de este año. La acompaña el mítico violinista Máximo Damián.

http://www.youtube.com/watch?v=QxK0jR1IcKM

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